miércoles, 21 de noviembre de 2012

BOLETA DE CALIFICACIONES

Era miércoles, 8:00 a.m., llegué puntual a la escuela de mi hijo. “no olvidé venir a la reunión, es obligatoria”, fue lo que la maestra había dicho antes. -¡Pues quién se cree la maestra! ¿Piensa que puede disponer de nuestro tiempo a la hora que ella diga? Si supiera qué importante era la reunión que tenía a las 8:30 a.m., de eso dependía un buen negocio y… ¡tuve que cancelarla!

Ahí estábamos todos: papás y mamás. La maestra empezó puntual, agradeció nuestra presencia y empezó a hablar. No recuerdo qué dijo, mi mente estaba pensando cómo resolver lo de ese negocio, probablemente podríamos, comprar esa nueva televisión con el dinero que recibiría.

“¡Juan Rodríguez!” Escuché a lo lejos. “¿No está el papá de Juan Rodríguez?” dijo la maestra. “Sí, aquí estoy”, contesté pasando a recibir la boleta de mi hijo. Regresé a mi silla y me dispuse a verla.
“¿Para eso vine? ¿Qué es eso?”

La boleta estaba llena de puros 6 y 7, la guardé inmediatamente, escondiéndola para que ninguna persona viera las porquerías de calificaciones de mi hijo.

De regreso a casa aumentó más mi coraje, a la vez que pensaba: “¡Si le doy todo!, ¡Nada le falta!, ¡Ahora si le va ir mal!”. Me estacioné y salí del coche, entré a la casa, azoté la puerta y grité: “!Ven acá Juan!”
“¡Papá!”, “¡Qué papá ni qué nada!”, lo retiré de mí, me quité el cinturón y no sé cuántos golpes le dí, al mismo tiempo que decía lo que pensaba de él. “¡Y te me vas a tu cuarto!”, terminé. Juan se fue llorando, su cara estaba roja y su boca temblaba.
Mi esposa no dijo nada, sólo movió la cabeza negativamente y se fue a la mesa a escribir. Cuando me fui a acostar, ya estaba más tranquilo, mi mujer me entregó la boleta de calificaciones de Juan, que estaba adentro de mi saco, y me dijo: -Léela despacio y después toma tu decisión.

Ésta decía así:
Boleta de calificaciones “¡Para el papá!”
Tiempo que le dedicas a tu hijo.
1. En conversar con él a la hora de dormir: 6
2. En jugar con él: 6
3. En ayudarlo a la tarea: 6
4. En salir de paseo en familia: 7
5. En contarle un cuento antes de dormir: 6
6. En abrazarlo y besarlo: 6
7. En ver la televisión con él: 7

Él me había puesto puros 6 y 7, yo me hubiera calificado con menos de 5.

Me levanté y corrí a la recámara de mi hijo, lo abracé, y lloré… Quería regresar el tiempo, pero era imposible.
Juanito abrió los ojos, aún hinchado por las lágrimas, pero me sonrió, me abrazó y me dijo: “¡Te quiero papá!”.

Cerró sus ojos y se durmió. 

martes, 20 de noviembre de 2012

DESPUÉS DE TANTO...HABLAN LAS IMÁGENES.

...y el tiempo se descojona, joven, sin cambiar, sin pasar y nosotros, aunque vayamos de su mano, envidiosos , pasamos y pasamos...
Para dos años y decir que ha sido este 2012, un año de nostalgias, de sensaciones, sentimientos, encuentros, de lazos nuevos...pero que hablen las imágenes.
                   
                                                         EL ENCUENTRO 2012


Mis mejores años como educador:1983-2000.

Una canción: Amor prisionero. Aguirre 1996



Fiestas D.Bosco. En Aguirre.




A mis compañer@s de La Vera Cruz.2004-2012

sábado, 12 de mayo de 2012

AÚN ALGUIEN CREE EN LOS MAESTROS


Carles Capdevila, Periodista:

Educar debe de ser una cosa parecida a espabilar a los niños y frenar a los adolescentes. Justo lo contrario de lo que hacemos: no es extraño ver niños de cuatro años con cochecito y chupete hablando por el móvil, ni tampoco lo es ver algunos de catorce sin hora de volver a casa. Lo hemos llamado sobreprotección, pero es la desprotección más absoluta: el niño llega al insti sin haber ido a comprar una triste barra de pan, justo cuando un amigo ya se ha pasado a la coca.

Sorprende que haya tanta literatura médica y psicopedagógica para afrontar el embarazo, el parto y el primer año de vida, y que exista un vacío que llega hasta los libros de socorro para padres de adolescentes, esos que lucen títulos tan sugerentes como Mi hijo me pega o Mi hijo se droga . Los niños de entre dos y doce años no tienen quien les escriba. Desde que abandonan el pañal (¡ya era hora!) hasta que llegan las compresas (y que duren), desde que los desenganchas del chupete hasta que te hueles que se han enganchado al tabaco, los padres hacemos una cosa fantástica: descansamos. Reponemos fuerzas del estrés de haberlos parido y enseñado a andar y nos desentendemos hasta que toca irlos a buscar de madrugada a la disco.

Ahora que al fin volvemos a poder dormir, y hasta que el miedo al accidente de moto nos vuelva a desvelar, hacemos una siesta educativa de diez o doce años .

Alguien se estremecerá pensando que este período es precisamente el momento clave para educarlos. Tranquilo, que por algo los llevamos a la escuela. Y si llegan inmaduros a primero de ESO que nadie sufra, allá los esperan los colegas de bachillerato que nos los sobreespabilarán en un curso y medio, máximo dos. Al modelo de padres que sobreprotege a los pequeños y abandona los adolescentes nadie los podrá acusar de haber fracasado educando a sus hijos. No lo han intentado siquiera. Los maestros hacen algo más que huelga o vacaciones, y la educación es bastante más que un problema. Pido perdón tres veces: por colocar en un título tres palabras tan cursis y pasadas de moda, por haberlo hecho para hablar de los maestros, y, sobre todo sobre todo, porque mi idea es -lo siento mucho- hablar bien de ellos.
Sé que mi doble condición de padre y periodista, tan radical que sus siglas son PP, me invita a criticarlos por hacer demasiadas vacaciones (como padre) y me sugiere que hable de temas importantes, como la ley de educación (es lo mínimo que se le pide a un periodista esta semana).

Pero estoy harto de que la palabra más utilizada junto a escuela sea 'fracaso' y delante de educación acostumbre a aparecer siempre el concepto 'problema', y que 'maestro' suela compartir titular con 'huelga'. La escuela hace algo más que fracasar, los maestros hacen algo más que hacer huelga (y vacaciones) y la educación es bastante más que un problema. De hecho es la única solución, pero esto nos lo tenemos muy callado, por si acaso.
Mi proceso, íntimo y personal, ha sido el siguiente: empecé siendo padre, a partir de mis hijos aprendí a querer el hecho educativo, el trabajo de criarlos, de encarrilarlos, y, mira por donde, ahora aprecio a los maestros, mis cómplices. ¿Cómo no he de querer a una gente que se dedica a educar a mis hijos? Por esto me duele que se hable mal por sistema de mis queridos maestros, que no son todos los que cobran por hacerlo, claro está, sino los que son, los que suman a la profesión las tres palabras del título, los que mientras muchos padres se los imaginan en una playa de Hawai están encerrados en alguna escuela de verano, haciendo formación, buscando herramientas nuevas, métodos más adecuados. Os deseo que aprovechéis estos días para rearmaros moralmente. Porque hace falta mucha moral para ser maestro. Moral en el sentido de los valores y moral para afrontar el día a día sin sentir el aprecio y la confianza imprescindibles. Ni los de la sociedad en general, ni los de los padres que os transferimos las criaturas pero no la autoridad. ¿Os imagináis un país que dejara su material más sensible, las criaturas, en sus años más importantes, de los cero a los dieciséis, y con la misión más decisiva, formarlos, en manos de unas personas en quienes no confía?
Las leyes pasan, y las pizarras dejan de ensuciarnos los dedos de tiza para convertirse en digitales. Pero la fuerza y la influencia de un buen maestro siempre marcará la diferencia: el que es capaz de colgar la mochila de un desaliento justificado junto a las mochilas de los alumnos y, ya liberado de peso, asume de buen humor que no será recordado por lo que le toca enseñar, sino por lo que aprenderán de él.


(Gracias, Ana de la Torre)

sábado, 7 de abril de 2012

REFLEXIÓN. DEBERES,¿SI O NO?

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/03/espana/1333465987.html



-Algunas asociaciones creen que fomenta las desigualdades entre los niños.



-Otras consideran que generan un hábito de estudio imprescindible.


-Los profesores aprecian una 'diferencia enorme' si se hacen o no.


-Pueden ser una tarea para los padres, que no siempre saben cómo ayudar.


 "Desde hace tiempo denunciamos los deberes en casa, cuya utilidad nadie ha probado y que no hacen más que acentuar las desigualdades entre los niños que pueden beneficiarse de ayuda y los que no", afirmaba recientemente la Federación de Consejos de Padres de Alumnos (FCPE) francesa.
Aquí, la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa) intenta llamar la atención sobre un sistema educativo que no funciona. "Se está enseñando con metodología del siglo XIX a niños del siglo XXI", afirma Jesús María Sánchez, que se queja del excesivo "academicismo y enfoque memorístico" de la educación, en vez de centrarse en potenciar las competencias básicas.
 
POSTURAS.
 
1.-Según la Ceapa, estas carencias se suplen con más trabajo en casa: "De un tempo a esta parte hemos constatado que la carga de deberes escolares está aumentado de forma considerable y creemos que las cinco horas lectivas diarias deberían ser suficientes para hacer el trabajo", insiste Sánchez. "Un albañil no se lleva trabajo a casa;un niño tampoco tendría que hacerlo", explica este padre de tres niños en edad escolar.


2.-En la Confederación Católica de Padres de Alumnos (Concapa) no comparten esta opinión: "Los deberes diarios ayudan a crear un hábito de trabajo, de orden y superación, en el que la familia debe implicarse, estimulando el aprendizaje junto con el colegio", argumenta la asociación en un comunicado.
3.-El divorcio de pareceres se repite también a pie de calle. "Me parece mal que por regla general se pongan deberes. Creo que es mejor incentivar a los niños para que trabajen en el colegio, de modo que el niño que atiende y está centrado en clase, luego tenga la tarde libre para jugar. Y que los deberes sean para aquéllos que no han trabajado suficiente durante la jornada", opina Juan, padre de dos niños de corta edad.

4.-Por su parte Isabel, madre de Blanca, defiende la tarea en casa porque crea "un hábito saludable de estudio y disciplina" desde el principio que luego será imprescindible en el instituto y la universidad. Admite que hay que hacer un esfuerzo porque "los deberes nos los ponen también a los padres", pero sabe por experiencia con otros dos hijos mayores, que es mucho más difícil inculcar esta rutina de golpe a una edad más avanzada.


5.-¿Y qué opinan los profesores? "Las tareas les sirven para reforzar el contenido que se da en el aula y además les crean un sentido de la responsabilidad", explica Sonia Munera, profesora de cuarto de primaria en un colegio público de Fuenlabrada. "Los deberes fomentan la lectura, la capacidad de investigación, no son sólo ejercicios", insiste, y destaca la importancia del apoyo familiar. "El padre no tiene que explicar, tiene que motivarle y asegurarse de que hace su trabajo".

6.-Al igual que Munera, Marta Polo, profesora de primaria en un colegio público de Alpedrete, opina que "la diferencia entre los que hacen los deberes y los que no es enorme. Siembras ahora para recoger después" y cree que el trabajo en casa es "necesario para asimilar todos los contenidos que se imparten en el colegio".

viernes, 6 de abril de 2012

LA EDUCACIÓN TAMBIÉN EN CRISIS. 2012


Andrés Faro Lalanne
Dibujante desde que tiene uso de razón y hasta que la pierda. Vino al mundo en Salas de los Infantes, en tierras del «Mío Cid», el año 1965. Su nacimiento como dibujante humorístico ocurre a finales del siglo pasado (mediados de los ochenta más o menos) en la revista local «El Pont de Fusta». En aquella época funda con otros dibujantes el «Col·lectiu Cul Actiu»,(Colectivo Culo Activo). Editan la revista «Sopes d’All»,un fracaso editorial, lleno de noches memorables.

Acaba la carrera de Químicas en 1990. Cansado de estudiar los elementos de la tabla periódica decide ironizar sobre los personajes de la política, ¡esos si que son unos elementos! El mismo año entra al Nou Diari como humorista de contraportada hasta que el diario quiebra. Cierra la rotativa, cierra sus ediciones, cierra sus delegaciones. Vamos, que cerró todo menos su deuda con el humorista de contraportada.

Desde 1997 es el encargado del chiste en el «Diari de Tarragona», decano de la prensa española. También colabora en aquella época y durante varios años con los semanales «Clàxon» y «Espais 7». La tinta de sus chistes y caricaturas manchó las páginas de «La Mañana» y «El Segre» de Lleida y «La Vanguardia» Entró en el portal «Worldonline» y salió por la window, o sea por la ventana.

Ha colaborado en el excelente portal de humor gráfico: www.humoralia.org, que es la abreviatura de: "humoralia orgásmica" y en "Afectos colaterales", su ex-suplemento del lunes. Ilustró el libro de cuentos «Terratarragona i l’univers» con textos del excelente escritor y mejor persona Àngel-O. Brunet. También la «Història de Vila-seca» y el libro «L'imaginari popular en la llegenda del Rescat de les cent donzelles".

Los capicuas le traen suerte. El año 2002 sucedieron tres acontecimientos que conviene recordar. Fue padre por primera vez (que se sepa), publicó junto a Xavier Graset el libro «Tanta tinta tonta» un éxito el día de Sant Jordi de aquel año y recibió la «Petxina Daurada» (Concha dorada), distinción del Colegio de periodistas de Tarragona a aquellos profesionales que han destacado especialmente en el desarrollo de su trabajo.

En marzo de 2003 sale a la calle el "Tanta tinta t'unta", una continuación del anterior "Tanta tinta" y en enero del 2004, el "Anuario 2003" que repasa los 12 meses con la ácidez característica del periodista y amigo Gustavo Hernández y una recopliación de las mejores viñetas de Faro

Durante la primavera de 2004 contraataca con "Aznarografia" un repaso de los ocho años d'A.P. (Aznar presidente) con textos de Graset.

En el otoño de 2003, la cosa se anima. Aparecen en las pantallas de MésTV, la televisión de Tarragona, la primera tira de dibujos animados con los personajes Beto y Bombeta, unos secundarios habituales del chiste de prensa. Son los reponsables del comentario pequeño de los chistes de Faro.

El dia de San Justino de 2004 vino a este mundo ( no había otro mejor) su segundo hijo. Con dos pequeños dando vuetas por la casa cree que es un buen momento para pedir a su amigo, y excelente dibujante argentino, César da Col que le dibuje una buena parte de las viñetas diarias. ¡César, que bueno que viniste!

Durante la temporada 2004-2005 empieza a colaborar en la revista de cómic "Míster K" de ediciones "El jueves". También continua su tarea en el dibujo animado y hace la serie semanal sobre medio ambiente "Plim i Cutxinel.lo" para Canal Reus Televisió.

Como no hay dos sin tres en febrero de 2006 le nace su tercer hijo. Hija, para ser exactos. Con la carga extra en dedicación ahora le pide a su colega César que además de dibujarle las viñetas, le ayude a cambiar pañales y dar biberones. Al fin y al cabo un pañal es una caja de sorpresas, como un chiste.

Colabora en diferentes iniciativas de internet. En el 2010 sus chistes sobre educación, padres e hijos aparecen en el portal http://criatures.cat/ en la sección "La vinyeta de'n Faro" http://criatures.cat/seccio/la-vinyeta-den-faro/

Dicen que posee olfato para el gag, pero que se sepa, nada más se ha demostrado que tiene la nariz grande.
Su hazaña más importante: haber ganado una carrera a 300 millones de espermatozoides hace unos cuantos años.

http://www.e-faro.info/CASTELLA/E1presen.html

jueves, 5 de abril de 2012

CARTA: DERECHOS, QUE NO PRIVILEGIOS

DERECHOS, QUE NO PRIVILEGIOS



Según el Diccionario de uso del español de María Moliner, privilegio es la excepción de una obligación, o posibilidad de hacer o tener algo que a los demás les está prohibido o vedado, que tiene una persona por una circunstancia propia o por concesión de un superior. Por el contrario derecho es la circunstancia de poder exigir una cosa porque es justa.
Soy funcionaria, me dedico a la docencia y trabajo en un instituto de educación secundaria, en este país. Y no, yo no tengo privilegios.
El sueldo que cobro es un derecho que me gano honradamente con mi trabajo. Está regulado por un convenio en el que participan y firman todas las partes interesadas. Es transparente, cualquier ciudadano puede saber lo que cobro. Hacienda conoce perfectamente mis ingresos, en mi declaración no cabe el fraude ni la picaresca. Mis ahorros, pocos, están en entidades bancarias completamente controladas por el estado, y no en paraísos fiscales. Me levanto todas las mañanas a las seis y media para ir a trabajar. Cuando regreso estoy cansada, porque, aunque no lo parezca, este oficio es agotador. Diariamente doy cuenta de mi trabajo primero a mis alumnos y por supuesto a sus padres, luego a mi director y si es preciso al inspector de mi zona, porque yo sí tengo jefes. Obtuve mi puesto de trabajo aprobando una oposición, que por si alguien no lo sabe, es una prueba muy dura, y no hubo “enchufismos” de ninguna clase. Si tengo que ir a trabajar en coche, el vehículo es propio y pago la gasolina, yo no tengo coche oficial ni chófer. Si he de quedarme a comer, me pago la comida, yo no cobro dietas. El café y el almuerzo corren por mi cuenta, y hasta los bolígrafos rojos que gasto para corregir los ejercicios de mis alumnos, los compro con mi dinero. Los libros de texto y de lectura que necesito para trabajar, de momento, nos los ceden, gratuitamente las editoriales, tampoco les cuestan un euro a la Administración.
No, yo no tengo privilegios. Alguien podría pensar que disfruto de un mes de vacaciones más que el resto de mortales. Pero durante el curso escolar trabajo prácticamente todos los domingos, y cuando no trabajo en domingo es porque lo he hecho en sábado. Si cuentan todos estos días, verán que suman más de 31, que son los que tiene el mes de Julio. Cuando llevo a mis alumnos de excursión o de viaje, les dedico las 24 horas, dejando a mis hijos y a mi familia.
No, yo no tengo privilegios. Y sin embargo me siento privilegiada. Sí, me siento privilegiada porque considero que mi trabajo es muy importante y valioso y realizo un servicio social. Me siento privilegiada cuando veo crecer y madurar a mis alumnos, los veo superar sus dificultades y aprender, y yo estoy ahí ayudándoles, aunque solo sea un poquito. Me siento privilegiada cuando mis alumnos me saludan por la calle, casi siempre con una sonrisa y cuando hablo con sus padres con la cordialidad propia de quienes comparten objetivos. Me siento privilegiada cuando encuentro a antiguos alumnos y me hablan de sus vidas, de sus éxitos y sus proyectos. Y sobre todo me siento privilegiada porque trabajo rodeada de extraordinarios profesionales que se dejan la piel día a día para llevar a buen puerto esta nave que la Administración se empeña en hacer zozobrar.
Sí, estos son mis privilegios, pero puedo asegurarles que no le cuestan ni un euro al contribuyente.
Con todo, no crean que quiero ponerme medallas, nada más lejos. En el fondo me siento comoel siervo inútil del Evangelio, al fin y al cabo solo cumplo con mis obligaciones. Pero es importante no confundir derechos con privilegios. Los recortes en Sanidad y Educación, son recortes en derechos y no en privilegios. Que no os confundan. No veáis enemigos donde hay amigos, ni verdugos donde hay víctimas como vosotros. Confundir es un arma de poder para camuflar al verdadero culpable.
Con todo lo que está cayendo sobre los docentes, lo que más me duele no es la pérdida de poder adquisitivo, sino el menoscabo moral al que se nos está sometiendo. Solo pido a la sociedad, respeto. A los políticos, honestidad, porque muchos han olvidado el significado de esa palabra, si es que lo conocieron alguna vez. También les pido valentía, porque pisotear al débil es de cobardes. Los culpables de esta crisis son mucho más poderosos que nosotros y sí tienen privilegios, que lo paguen ellos. Por la dignidad del docente, que es lo que no nos pueden quitar.