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sábado, 19 de julio de 2014

DE UN TIRÓN

HACE ALGUNOS CURSOS...



(1)
He realizado un gran esfuerzo pero no he logrado mi objetivo: finalizar el curso de buenas con todos vosotros, con todas vosotras.
A pesar de todo, os hemos regalado unos días de fiesta y un aprobado general, que más o menos os habéis merecido... pero seamos realistas, os habéis esforzado poco y no habéis alcanzado mis espectativas ( ni yo las vuestras) y eso es así.

Habéis olvidado que:
-yo no estoy aquì para que me améis, sino para que aprendáis a amar.
-yo no estoy aquí para ser vuestro amigo, sino para que valoréis la amistad.
-yo no estoy aquí para que me agradezcáis nada, sino para que seáis agradecidos.
Sin embargo, si mi amistad, mi afecto y presencia es útil, mejor.
Hecho de menos las peticiones de firmas, las despedidas y las gracias volando por el aire. Os habéis ido como llegásteis: si saludar.

(2)
No me atreví, mejor...nadie se atrevió, ¿para qué? Tal vez disminuir el estrés, limpiar rincones de la conciencia...las verdad es que no hubiera servido para nada, más bien para poco.
Nos miramos y callamos. Luego, en el despacho lo comentamos.
Hemos entregado, siguiendo el protocolo normativo, los ultraportátiles escuela tic 2.o y todo eso. Más trabajo y eso que estoy de acuerdo con el proyecto, pero a lo que vamos.
Entregamos los PCs: palabras del director, información del coordinador, proyección del vídeo...y a lo que voy: JAMÁS HEMOS VISTO TANTO PADRE Y TANTA MADRE REUNIDOS. Algunos/as, en más de seis años, era la primera vez que los veíamos. NI SIQUIERA A RECOGER LOS BOLETINES DE NOTAS y mucho menos, a citas o encuentros reglamentarios.
Lo que hace un regalo por decir algo. Habría que tratar el tema y tal y como están las cosas de generosidad administrativa, si queremos lograr la implicación, la colaboración, la asistencia...de padres y madres en lo relativo a la educación, mejora, calidad y todo eso...con el centro, pues fácil: REGALITOS, pero regalitos que sean caros, que de "tó tenemos".

(3)
Entre letras escritas y letras inquietas,
busquemos a esos chiquillos que en libertad,
puedan hacer de sus manos alas
y de sus deseos vuelos.

Hagamos de ellos egoístas de la enseñanza,
ladrones del conocimiento, y
que sus sueños sean vuelos que vuelen alto
y muy lejos
Limítate a ser piloto que deja pilotar,
ave de cabeza de banda, que sabe guiar
y que una vez que aprende, decide a veces
volar detrás.
Tú debes elegir, tú debes aceptar,
tú debes ver en los brazos de cada alumno,
esas alas y en cada esfuerzo,
un vuelo.

Lo último que se pierde, es la esperanza.
Muchos, maestros y alumnos, la están buscando porque hace tiempo que la perdieron
y estoy seguro que, una vez encontrada, harán lo posible para
no perderla jamás.

(4)
(...)Niños impermeables,
capaces de de sudar, sangrar,
caminar sin ser "disueltos" por
la lluvia.Niños con piel de pantalón corto,
pero larga imaginación,
capaz de convertir un perro en lobo;
una caja, en cabaña; una roca, en castillo;
y un niño,en rey.

(...) El niño habilis.

(...)


(5)
-Sí, mirame vieo y no vuelvas la jeta.
Aquí estoy sentado, fresquito, con esta
mirada, metido en mi mundo que, está
lejos, muy lejos del tuyo. Y no pasa ná.
Y lo más gracioso es que este mundo
en el que vivo, en el que pienso, en el que
me muevo, el que va dominando poco a poco
al vuestro, del que tanto se habla y se escribe,
al que tanto se odia, al que tanta gente teme...
ese mundo, pedazo de imbécil, me lo habéis
dado vosotros, me lo habéis regalado vosotros,
me lo habéis preparado vosotros... con una ayudita
de la tele y los medios de comunicación...

¡Gracias!, porque me gusta, nos gusta.
¿Qué no tiene valores? ¡Pues claro que los tiene!
O es que estás ciego. Será eso, el miedo os domina o
las preocupaciones, la crisis, el trabajo, el fútbol,
las títis...todo eso que no paráis de decir los carcas
vieos cada vez que la vida se pone dura y os exige
más y más esfuerzo y responsablidades...
Pues claro que mi mundo tiene valores: todo lo que
me vale a mí, ¿te parece poco?. Por ejemplo: ¿me vale
esa tía güenorra pa hechar un rato? ¡Pues pa mí como
sea! ¿Que me grita mi vieo y eso no me vale? ¡Pues
lo denuncio y lo fastidio como sea, lo mismo que al
profe!...no me vale sentirme mal...no me vale sentirme
fuera del grupo, aunque para evitarlo deba acercarme
al porro o a la delincuencia...me vale todo lo que divierte
o divierte a mis amigos; me vale todo lo que sale en la
tele y que pido y me regalan ( por lo cuenta que les trae).
¿Chantajes paternos? ¿Más esfuerzo en los estudios a
cambio de...qué...? Pero si lo consigo sin esfuerzo...
¿Mi futuro, el día del mañana? ¡Pero si tenemos a nuestros
pies al país entero ( antes me los besa mis padres, maestros,
 vecinos...)! La Justicia, la Educación, la tele, el ocio, 
mis deseos... están a mis pies, vieo. Seguid así, porque este mundo
en el que vivo, me lo habéis preparado vosotros.

Sí, mírame y no cambies la jeta vieo.
¡No tenéis derecho a criticarme!
¡Me tenéis liado!
Soy un menor. Punto.

(6)
Que la vida es jodida, y ahí está la gracia.
Lo que se esconde de bueno y malo en muchos
momentos,actos, hábitos,etc. y que certificamos
como "mal" o "bien" es la "vida", la jodida vida
con todo y que se encuentra en momentos, actitudes, etc.

Yo me encuentro con la vida ( y no por estar vivo),
cuando me tomo un café a las cuatro de la tarde y lo
acompaño con un cigarro ( el que hace el número...no sé).
Me siento bien, me siento vivir y que vivo esos momentos,
con este hábito y mi actitud, que mantengo desde hace
tiempo. Y poco más.
Mal momento, mal hábito y negativa actitud... ¡puede ser!
¡Qué te diria yo entonces de vuestros momentos,
de muchos hábitos y actitudes!

Vivo y punto.



(7)
Suele pasar.
Sales tan alegre de casa,
tan normal...pero muy animado.
Y saludas a todo ser viviente,
con tanta ingenuidad y a la vez bondad...
que esa alegría, esa normalidad , esa bondad...
desaparece.

Y acabas mirando al suelo, al cielo, a ese árbol...
y parece que por fin,
algo te saluda.


(8)
¡ Hay sonrisas tan bonitas...!
¿Sería posible entrar en ellas?
¿Saber lo que esconden ?
El ser humano no debería sonreir
si la sonrisa no es sincera.Por ley natural...
Todo el mundo sabe sonreir y,
¡qué bien lo hacen algunos!

¡Qué de sonrisas inventan algunos!
Es triste tener que plantearte en
ocasiones, si esa sonrisa tan bonita
es o no sincera.

(9)
Intentamos, con mayor o menor esfuerzo,
preparar hombres y mujeres
que (se supone y se olvida)
tomarán las riendas de la sociedad del futuro.
Ahora pienso que,
son ellos, los que nos están obligando a ver,
el futuro que nos espera,
y nos animan a que nos vayamos preparando.
¿Qué esperabas?
El mundo que queremos para ellos, como futuro...
no les atrae.

(10)
¿Qué labor social realizamos los
maestros y maestras si cada vez
se nos ponen peor las cosas socialmente
hablando?
Maestros, padres, alumnos y...administración.
¿Qué relación estamos estableciendo?
Los padres no asisten a los centros.
Con los alumnos hay que tener mucho cuidado.
La administración se encarga de que
el profesorado recorra los pasillos a 100 por hora
o acaben sedentarios delante del ordenador,
de papeles y proyectos.

Cuando estás delante de un colega, tu mente
está en las montañas.
Si un padre acude al centro, tu mente sigue
en las montañas.
Y si están con tus alumnos, quisieras estar en las
montañas si es que no sigues en ella.
Montañas de proyectos, papeles, miedos, angustias,
preocupaciones, fracasos y frustraciones...y me quedo
corto.

Y a pesar de todo, te gusta esta profesión.


(11)
Aquella madre, verdadera madre,oiga,
de las que aman y por supuesto, quiere a sus hijos,
porque sobre el amor de los padres hacia sus hijos
habría que hablar mucho...
aquella madre,tras una mañana rodeada de
los quehaceres propios de un hogar,
y como desde toda la vida, cansada, estresada,
hasta el(...) de tanta limpieza y cocina,
y amando todavía a su hijo ( y siempre, no lo dudes),
ante una trastada, sea cual fuere, de su tierno infante,
le grita, le regaña...y ¿por qué no?
lo agarra del brazo o le da un cachete en el culete...
¡por Diós!, ¿para qué?

El tierno infante, conocedor de leyes, de sus derechos 
( y pocos deberes lógico...), todo sofocado, herido
en su ego, al borde del trauma, vejado, humillado
ante la actitud injustificada de su madre...sale al balcón
gritando: ¡ Socorro, que me está pegando! ¡Socorro, mi madre
me maltrata...!

Y ya está. Gracias medios de comunicación. ¡Que pronto
aprenden los niños (lo que les interesa) con las cosas de la TV!
Por suerte, la madre tuvo la mano de Dios
tendida en su hogar y pudo razonar con su "hijo" evitando
más publicidad sobre el asunto. Sobre todo, tuvo suerte
de que no pasara por la calle algún maestro de esos,
algo raros, de la nueva escuela...
La madre, desde ese día, ya tiene otra cosa sobre la
que pensar.


(12) MI HIJO.

Recuerdo que llegaba cansado.
Allí me esperaba un puro nervio con deseos de
disfrutarme. El chiquitín, por supuesto,
descansado, con las ideas claras y todo planeado.
Un ¡papi! sonoro, un salto, un abrazo y un beso hacía
que mi mundo fuera el mejor y que mi vida tuviera
todo el sentido para mí. Mi hijo...
No hay cuartel.
Un cuento que había que contar, pero inventado...
mi hijo me ayudaba, en el argumento, en los personajes...
Ahora siento no haber publicado aquellos cuentos, aquellas
historias que ambos invéntabamos, llenas de valores
 y contravalores: bondad y maldad.

Y yo llegaba cansado, muy cansado, a las tantas...
Cuando se cansaba del ogro Mollomón, de la niña Chari,
del pajarito Cani, de Pitufín...me daba un beso, se alejaba 
de mí todo feliz, ilusionado y se dirigía a su cuarto.

Aprovechaba para beber agua, besar a mi mujer e ir al baño.
Pensaba que iba a descansar...y ahí llegaba con los muñequitos,
 ejércitos organizados. Se sentaba encima mía, me tiraba los
 muñecos y a organizar una nuerva historia de guerras, peleas, 
estrategias, ganadores y vencidos...con humor, mucho humor...
Y yo estaba cansado física y mentalmente. Había sido un día duro, 
como todos...pero él era y es, mi hijo.

Feliz 28 cumpleaños (5-1-2009)


(13)
No puedo depositar odio
ni rencor,sobre el que
en otro tiempo
deposité afecto y amor.

Sí podría ir retirando,
sin violencia y sin publicidad,
lo depositado utilizando,
sin prisas ni amarguras,
la indiferencia y el olvido.

(14)
Me hace gracia.
Esta juventud buscan tanto lo diferente,
que acaban todos y todas de uniforme.
La generación de los pantalones caídos o
la generación cantinflas...moda, tal cual.
Pero me hacen gracia esos chaveles y
esas chavalas por igual. Y me agobian de verdad.
Me entran ganas de ayudarles a subirse
los pantalones ( bromeo a veces). Pero es algo
natural. Con toda seguridad, cuando yo tenía esa
edad, mis tendencias despertarían
los mismos sentimientos y críticas en los mayores.
Pasará el tiempo y ya está. En las fotos quedan
los recuerdos; fotos de traseros , con pantalones
a ras del suelo, tangas y calzoncillos...jóvenes...
Te metes en internet y encuentras cientos
de razones de seguir esta moda: igualdad, adivinanzas
sobre paquetes y traseros, incógnitas, juegos,
comodidad,rivalidades, la caza del tesoro, solidaridad...
La generación de los pantalones caídos.Me hace
gracia y, gracias a Dios,
ante mi duda un poco ingenua, me han
demostrado, porque lo he visto,
que saben subirse los pantalones.
Podemos seguir confiando en esta juventud.
Sí señor. Sí señora.

jueves, 15 de agosto de 2013

CON LO BUENO DE AYER Y HOY





























Ni todo lo del pasado fue bueno.
Ni todo lo del pasado fue malo.
Ni todo lo de hoy es bueno.
Ni todo lo de hoy es malo.
Ni todo lo de mañana será bueno.
Ni todo lo de mañana será malo.
¿Entonces?
Nunca coincidiremos posiblemente, ni en todo ni en nada.
Pero sí en algo.



viernes, 9 de agosto de 2013

"JARTOS" DE TANTAS "JARTURAS"


Estoy harto, tan harto…
Mirad lo que ha escrito un profesor de la Universidad de Córdoba...
"Estoy harto. Tan harto que ya no sé si decirlo, escribirlo, gritarlo, o ponerlo con hache intercalada. Harto de que a los andaluces se nos etiquete de vagos, sin criterio, apesebrados, subsidiados o incultos. Harto de que se nos asocie únicamente con el flamenco, la juerga, los toros y el vino. ... Harto de Loperas y musho-beti,... de cuentachistes, de famosillos de tercera división, de Malayas y ...de Faletes. Harto de ver en las series de televisión los papeles de criada analfabeta o tontito con acento andaluz (¿y ningún presentador de informativo con nuestro acento?). Harto de ver programas de zapping con el patético programa de Juan y Medio mofándose de nuestros ancianos en busca de pareja, dando la imagen de personajes grotescos. Harto de nuestra imagen de sociedad subsidiada, cateta y sin criterio. Cansado de que se menosprecie nuestro acento. Harto de ver andaluces que únicamente triunfan en el programa de Patricia, Gran Hermano y similares. Harto de Jesulín, de Pozi, de Pantojas y Jurados. Harto del risitas, de Romerías del Rocío y Feria de Abril. Harto de la duquesa de Alba (a la que hicieron hija predilecta de esta tierra, tócate los pirindolos) de su hija, de sus hijos, de su yerno y sus trajes de flamenca. Y ahora de su boda. Harto de toreros que se lían con fulanas, del botijo y la pandereta. Harto, cansado, hastiado, aburrido me tienen Ojalá alguna vez los medios se acuerden de los millones de andaluces que se levantan cada mañana para levantar esto, o de nuestros padres y abuelos que emigraron hace décadas a Suiza, Cataluña y País Vasco para trabajar donde nadie quería. Ojalá quien habla de nuestra incultura se acuerde de Séneca, Maimónides, Averroes, Góngora, Bécquer, Alexandre, Lorca, Juan Ramón Jiménez, Machado, Falla, Zambrano, Picasso, Velázquez, Murillo, Alberti, Blas Infante, Carlos Cano, Gala, Luis Rojas Marcos, Sabina… Ojalá se acuerden de que hablamos con acento andaluz abogados, marineros, médicos, albañiles, arquitectos, investigadores de alto nivel, camareros, taxistas, prostitutas, jueces, enfermeras, empresarios, policías, obreros, agricultores; se acuerden de millones de personas que se parten los cuernos cada día, desde Ayamonte hasta el Cabo de Gata, millones de andaluces que siguen haciendo Andalucía más allá de Despeñaperros… Ojalá este post lo leyera mucha, mucha gente. Ojalá diera la vuelta al mundo, aunque me temo que se quedará perdido en el inmenso océano de Internet. También podría suceder que este post se expandiera por la red, que los andaluces lo enlazaran a través de Factbook, tuenti o Twister, que se difundiera por email y llegara todos los rincones del mundo, eso ya lo dejo en tus manos. Un abrazo. Saludos

Prof. Juan José Ruiz Departamento de Química Física y Termodinámica Aplicada Universidad de Córdoba Edificio Marie Curie.

domingo, 21 de abril de 2013

LA DOBLE IMAGEN DE LOS PROFESORES




La identidad del profesor es uno de los temas sometidos por los investigadores a análisis científicos y académicos, que es exactamente la aproximación que deseo evitar en este blog. Los profesores no necesitan grandes modelos teóricos para saber perfectamente cómo se sienten en su rol, cómo conciben su profesión y cómo observan el entorno. Pero esa perspectiva de los docentes contrasta, a menudo dolorosamente, con la forma en que son vistos por las familias, los alumnos o la sociedad en su conjunto. Se diría que estamos ante dos universos paralelos sin mayores tentaciones de confluir, como pudo ocurrir en el pasado.
Precisaré que no intento trazar un perfil general de los profesores, sino solo comentar el problema de la doble imagen, porque el desfase entre ambas visiones produce unextraordinario desgaste entre los profesores, y cierto nivel de incomprensión, descrédito e incluso intolerancia por parte de las familias (y la sociedad, genéricamente).
Eso sí, para ampliar el contexto, reconozcamos que el de la doble imagen es un problema que afecta a múltiples profesiones y, en algunas, con una brecha aun mayor que entre los docentes. Sin comparar personas, pensemos en los pilotos de avión, los funcionarios de ventanilla, los banqueros o los políticos, y se nos antojará que el de los profesores es un caso menor.
Por otro lado, convengamos en que hay profesores buenos y malos, anticuados y modernos, experimentados y novatos, con conocimientos superficiales y profundos; vocacionales y accidentales; asqueados y entusiastas... en fin, de todos los colores. En eso no se diferencian de periodistas, blogueros o artesanos del mimbre. Negar la biodiversidad, en uno u otro sentido, sería un ridículo ejercicio de sectarismo o de inocencia angelical.
A partir de aquí haré una generalización básica, pero que dibuje a grandes rasgos cómo se materializa ese divorcio en la imagen, pensando que, al ponerla en palabras, esta lista de dipolos permitirá extraer conclusiones. Aquí se plasman esos dos mundos paralelos.

El listado incluye en primer término el autoconcepto de la mayoría de los profesores. Ensegundo, la imagen que muchas veces se tiene desde fuera.
Soy un profesional de alta formación. / Es un profesional de formación mediana.
Me preocupo de saber mucho más de lo que necesito para transmitir y generar conocimiento. / Le basta con saber lo que va a transmitir (más o menos, dominar su libro).
Además de conocimiento, necesito dotes didácticas, y habilidad y paciencia para manejar grupos, que, además, actualmente son excesivos. / Suelta sus explicaciones y no se esfuerza en ayudar a quienes más lo necesitan.
No me dan recursos básicos para hacer bien mi trabajo. / Siempre se están quejando, pero, cuando les dan ordenadores, ni los usan.
Me piden que aplique nuevas tecnologías, pero la Administración ni me las da ni me facilita que aprenda a utilizarlas. / Están desfasados: los chicos saben mucho más que ellos de tecnología.
Gasto mucha energía en algo que debería ser ajeno a mi trabajo: controlar, disciplinar y bregar con muchos alumnos desinteresados. / Fracasa en enseñar a los chicos sentido de la disciplina y responsabilidad.
Mi trabajo es duro y muy estresante. / Solo trabaja veintitantas horas semanales y unos nueve meses al año [nota: no son datos reales, sino ideas circulantes].
La Administración me ha quitado la autoridad para gestionar eficazmente a los alumnos. / La Administración le ha quitado la capacidad de imponer sanciones exageradas o arbitrarias.
Soy un profesional vocacional cuya motivación solo ha desgastado el tiempo y la actitud de alumnos, familias y políticos. / No destaca por su vocación: quizá esté ahí porque no encontró otra cosa.
Hago por los estudiantes más de lo que muchos se merecen. / No se entrega lo suficiente con los alumnos con dificultades (y, en particular, con mi hijo).
Muchos alumnos y sus padres no me aprecian ni me respetan como merezco. / Es un profesional que no se hace respetar y no tiene en cuenta a las familias.
Muchas familias se entrometen en mi trabajo sin tener ni idea y casi nunca me apoyan. / Es susceptible y reacio a todo lo que venga de nosotros: parece que siempre molestamos.
Muchas familias depositan en mí responsabilidades suyas. / Se resiste a educar en conjunto, y solo quiere enseñar su materia, que es lo más cómodo.
Muchos padres me creen a mí menos que a sus hijos. / No sé qué tiene contra mi hijo, con lo buen chico que es cuando se le sabe llevar.
La sociedad solo me exige, pero no me otorga prestigio. / Su profesión es necesaria; pero, si quieren prestigio, que se lo ganen.
Mi retribución es insuficiente para mis responsabilidades. / Su retribución es más o menos razonable teniendo en cuenta las vacaciones que tienen. En muchos países ganan mucho menos.
La Administración nos gestiona mal y nos manipula a su antojo. / Siempre echa la culpa a la Administración y nunca reconoce sus errores.
La verdad es que uno echa una ojeada a la tabla precedente y le entran ganas de salir disparado, y estoy convencido de que los segundos términos no serán muy compartidos por los lectores de este blog (no solo docentes). A muchos le parecerán extraordinariamente ingratos, pero pienso que en términos sociales, muchos de ellos han calado y constituyen escollos reales que es mejor conocer que ignorar. En España ya hemos aprendido lo que pasa cuando decimos que las cosas no deberían ser así e ignoramos olímpicamente que sí son así. 
Si personalizáramos los dos extremos, ¿quién tiene razón? Estoy convencido de que la posición hipercrítica de los segundos términos está profundamente sesgada por los siguientes motivos, no todos ellos evidentes:
Sesgo por generalización. Cualquier profesión es vista de forma distinta desde fuera y desde dentro. Pensemos en médicos, periodistas o políticos. Desde fuera son tomados como arrogantes y malos comunicadores, ignorantes entrometidos o inútiles ventajistas, según los casos. Conozco a unos cuantos y creo que esos enfoques no tienen nada que ver con su autoconcepto y, frecuentemente, tampoco con la realidad en general. Se produce un sesgo de generalización: dos o tres rasgos destacados llegan a deformar la imagen de toda la profesión vista desde lejos (como si alguien creyera que todos los españoles bailamos flamenco).
Distorsión por proximidad personal. La tendencia a distorsionar la realidad es mayor cuando lo que está en juego nos afecta personalmente. Sucede con la educación de nuestros hijos. Si ocurriera con los de los demás, no tendríamos una visión tan vulnerable a la subjetividad. Si alguien tiene un hijo en el instituto, lo que pasa en ese nivel, para bien y para mal, agranda su apariencia y su importancia, mientras que lo que pasa en las guarderías pasa casi inadvertido.
Pseudoexpertos. La educación es una víctima dialéctica de los pseudoexpertos (incluido el que suscribe, según algunos lectores de este blog). Todo el mundo ha pasado por el colegio y cree entender lo que pasa en el aula. Por lo general, es una visión fragmentaria, sin matices y muy unilateral, cuando no simplemente deformada. La mayoría jamás ha tenido la oportunidad de ponerse en el lugar del profesor (si la hubieran tenido, sus opiniones variarían: no tengo ni el menor átomo de duda). Es normal que impregnen su visión con una mezcla de prejuicios y recuerdos alterados por el paso del tiempo. Sin animo de molestar, el problema es que el semiconocimiento es más difícil de reconducir que la ignorancia, como más difícil es desvelar la verdad a medias que la mentira absoluta.
Evaluación indirecta. Hay profesiones más o menos transparentes, porque su ejercicio es visible directamente, pero no ocurre así con la de profesor: lo realmente visible es su efecto en los propios estudiantes. Pero debería tenerse en cuenta que, mirando a los alumnos, se obtiene una evaluación indirecta, en la que los propios chicos también influyen, y en una medida trascendental. Los profesores trabajan con personas complejas, no son mecánicos fácilmente evaluables según funcione o no el coche tras la reparación.
Dificultad intrínseca. Trabajar con jóvenes es cualquier cosa menos fácil. Sus parámetros psicológicos e intelectuales son radicalmente distintos a los de los adultos. Son niños-adultos, en cierto sentido se rigen por otras leyes, con la dificultad añadida de que algunas se parecen a las nuestras. Eso, lejos de ayudar, introduce una extraordinaria confusión en el trato. Si se añade que, lógicamente, lo que les ofrecemos en clase no suele ser el colmo de la acostumbrada diversión para ellos, sino que tiene que ver con el esfuerzo, el autocontrol y la compleja construcción del conocimiento, y eso les queda neurológicamente lejano, no debería ser tan difícil para los padres y para la sociedad en su conjunto valorar la gigantesca envergadura de la tarea docente. Y sin embargo, no todos la comprenden.
Responsabilidades delegadas. La tendencia natural de algunas familias es escurrir el bulto y desplazar hacia los profesores y los centros algunas de sus responsabilidades básicas, como hemos analizado en No todo se aprende en el colegio. No deja de ser llamativo que algunos padres que no son capaces de controlar a sus hijos exijan a los profesores que sí lo hagan. Es un caso perfecto de doble vara de medir, a la que tan aficionados somos en España. Sería bueno que la sociedad asumiera que, en muchos aspectos, los chicos ya deben venir educados de casa. Los profesores no pueden empezar su trabajo desde cero, y menos aún, desde esa zona negativa de la línea de desarrollo que podemos denominar "mala educación".
Ahora bien, estos seis puntos no legitiman a los profesores para desoír las críticas sociales. Porque lo cierto es que, a veces, la visión exterior da en la diana. Los segundos términos del listado muestran una visión mayoritariamente muy injusta, pero describen cristalinamente a los malos profesores. Y pueden contaminar severamente la imagen de los buenos.
La reacción habitual de cualquier colectivo cuestionado, justa o injustamente, es la cerrazón corporativa, la negación de los fallos, la generación automática de un cuerpo sólido e infranqueable, sobre todo cuando muchos de sus integrantes se consideran maltratados por la Administración. Dejando al margen lo justificado o no de sus quejas, ese es un tremendo error. Es una respuesta explicable (obedece a los patrones de la masa atacada, que trata de cerrar filas y autofortalecerse, descrita modélicamente por Elias Canetti en Masa y poder), pero no es más que una precaria defensa provisional. Cerrar filas jamás ha servido para convencer a nadie que no estuviera convencido de antemano o dentro de esas filas.
Y además, cualquier reacción corporativa es una manera de igualarnos, pero por abajo. Así que los más interesados en no formar parte del mismo saco deberían ser los buenos profesores, los que se mueven en los parámetros de los primeros términos del listado y sueñan con que algún día la doble imagen se funda en una sola: la de los profesores apreciados y, en no pocos casos, inolvidables para los estudiantes.
Por:  18 de abril de 2013

martes, 26 de marzo de 2013

¡ TODO NOS LLEGA...COMO TIENE QUE SER!







































Los niños tienen una cualidad que es la de decir todo aquello que se les pasa por la cabeza sin pensar en si aquello que dicen es correcto o no. Este tipo de espontaneidad puede llegar a poner en un apuro a los padres. Es decir, los niños, por ejemplo, siempre se fijan en los defectos de los demás. En si tal persona tiene exceso de peso, tiene la nariz grande, lleva gafas, tiene muchos años… Pues bien, uno de los valores en los que debe ser educado cualquier niño es el respeto. Y en especial el respeto a cualquier persona, claro está, pero también a los mayores.
Las personas de la tercera edad tienen mucho que aportar a nivel social y también a la familia pese a que el individualismo propio de nuestro tiempo no siempre es el mejor consejero a la hora de establecer puntos de encuentro entre niños y mayores. Afortunadamente, la figura del abuelo sigue siendo muy importante para cualquier pequeño.

El respeto a los mayores implica saber que más allá de que a veces los mayores tienen rarezas o manías que son propias de la edad, son personas que han luchado y trabajado mucho a lo largo de la vida. Por ello, ahora se merecen descansar y disfrutar al cien por cien. Del mismo modo, merecen recibir cariño y afecto, simplemente, porque como expresa Tomás de Aquino, la alegría de la juventud tiene el poder de rejuvenecer en cierto modo a los mayores.
El respeto a los mayores también es una forma de enseñar a los niños a ir más allá de la apariencia física y de la belleza de la juventud.
MAITE  NICUESA

lunes, 25 de marzo de 2013

DIEZ PAUTAS PARA EDUCAR

(http://elpais.com/elpais/2013/03/21/eps/1363892577_310225.html)
























(...)


La mejor prevención en educación es la intervención temprana. Muchos padres se quejan de que los niños no vienen con un manual bajo el brazo, pero si siguen estas reglas básicas, seguramente le allanarán el camino que supone educar.
Primero. Volumen y tono conversacionales. Conseguir que le hagan caso no es cuestión de hablar alto. El poder está más en lo que se dice, en las consecuencias que conllevará no hacerlo a la primera, en la coherencia y en ser muy disciplinado con las rutinas. Si quiere que sus hijos le respeten, empiece por respetarles a ellos. Nadie quiere obedecer a alguien que no se muestra seguro y relajado.
Segundo. No dé órdenes contradictorias. Si le dice a su hijo que se duche, que recoja su cuarto y que se siente a la mesa, sin indicarle el orden, igual lo bloquea. Dígale lo primero que tiene que hacer, y cuando haya finalizado, lo segundo. Si su hijo tiene edad para memorizar varias órdenes, enuméreselas, dígale cuál es su prioridad. No espere que él la sepa, porque tiene las sus propias.
Tercero. Imaginación. Haga un concurso por semana para que jueguen “a hacer lo que deben”; puede ser sobre cualquier comportamiento a corregir. Los domingos lo puede anunciar: “A partir de mañana, se celebra el fantástico concurso de ‘Quién tiene la dentadura de caballo más limpia’. Las bases son estas: limpiarse los dientes tres veces al día y pasar revista. Las puntuaciones de papá y mías se sumarán, y el viernes anunciaremos ganador”. Si quiere que los niños se lo tomen en serio, haga lo mismo. Y tenga paciencia, hasta que se convierta en rutina necesita tiempo. El juego genera un ambiente relajado en el que apetece más aprender y obedecer.
Cuarto. No quiera modificar en su hijo todo lo que le molesta de una vez. Si se pasa el día diciéndole lo que hace mal, terminará por cargarse su autoestima. Elija una conducta a modificar y céntrese en ella siguiendo las pautas de este artículo. Cuando lo consiga, siga con otra.
Quinto. Cuando corrija o muestre su enfado con ellos, no los ningunee, ni ridiculice, ni haga juicios de valor. Si lo hace, terminarán por comportarse conforme a las expectativas que se han puesto en ellos y les afectará a la autoestima. Es mejor decir: “No me gusta ver tu cuarto desordenado; por favor, guarda los juguetes en las cajas”, a decirles: “Eres un guarro, qué asco de dormitorio”. No consiga que se cumpla la profecía autocumplida. Si les transmite que no confía en ellos y que no espera nada, puede que se cumpla.
Sexto. Sea constante. Aquello muy importante, basta con que lo argumente una vez, no busque más razonamientos porque su hijo no los necesita. Simplemente busca ganar tiempo para no hacer lo que debe. Dígale: “Esto no es negociable; cuanto antes empieces, antes podrás disfrutar de lo que más te gusta”. Negocie lo que sea negociable y no siente precedente con lo que no lo es.
Séptimo. Paciencia y calma. Las personas que transmiten con paciencia son más creíbles y generan un ambiente cálido y relajado. Cuando introduce cambios en la manera de educar, al principio los niños reaccionan con incertidumbre: “¿Qué significa que mi madre/padre ahora están calmados y no me gritan?”. Deles tiempo, necesitan acostumbrarse a esta nueva forma de comunicarse.
Octavo. No se contradiga con su pareja. Los niños tienen que saber que la filosofía y la escala de valores parten de los dos. Si no, estarán chantajeando a uno y a otro, fomentando el engaño para conseguir lo que quieren. Terminará por tener muchas discusiones con su pareja por eso. No se descalifiquen, ni ridiculicen, ni contradigan delante de ellos. Todo aquello en lo que no estén de acuerdo, háblenlo en la intimidad y negocien.
Noveno. Nunca levante los castigos. Es preferible aplazarlo, pero que sea efectivo y lo cumpla, que imponer uno muy duro fruto de la ira y que luego deshará convirtiéndose en alguien a quien se puede chantajear. Dígale: “Esto merece un castigo, ya te diré qué va a pasar”.
Décimo. Mejor que el castigo, el refuerzo. Significa prestar atención a lo que hace bien, cualquier cambio, y decírselo. Si continuamente centra la atención en lo que hace mal y le corrige y se enfada, su hijo aprenderá que esta es la manera de llamar su atención. Todo lo que se refuerza, se repite. Al niño le gusta que sus padres estén orgullosos de él, pero tiene que decirle de qué se siente usted orgulloso, porque él no lo va a adivinar.
Recuerde lo más fundamental: hasta la adolescencia, no hay figuras más importantes que los padres. Si trata de educar en una dirección, pero se comporta en otra, será inútil. Los hijos copian, son esponjas. Educar con acciones tiene mucho más impacto que con palabras.



miércoles, 21 de noviembre de 2012

BOLETA DE CALIFICACIONES

Era miércoles, 8:00 a.m., llegué puntual a la escuela de mi hijo. “no olvidé venir a la reunión, es obligatoria”, fue lo que la maestra había dicho antes. -¡Pues quién se cree la maestra! ¿Piensa que puede disponer de nuestro tiempo a la hora que ella diga? Si supiera qué importante era la reunión que tenía a las 8:30 a.m., de eso dependía un buen negocio y… ¡tuve que cancelarla!

Ahí estábamos todos: papás y mamás. La maestra empezó puntual, agradeció nuestra presencia y empezó a hablar. No recuerdo qué dijo, mi mente estaba pensando cómo resolver lo de ese negocio, probablemente podríamos, comprar esa nueva televisión con el dinero que recibiría.

“¡Juan Rodríguez!” Escuché a lo lejos. “¿No está el papá de Juan Rodríguez?” dijo la maestra. “Sí, aquí estoy”, contesté pasando a recibir la boleta de mi hijo. Regresé a mi silla y me dispuse a verla.
“¿Para eso vine? ¿Qué es eso?”

La boleta estaba llena de puros 6 y 7, la guardé inmediatamente, escondiéndola para que ninguna persona viera las porquerías de calificaciones de mi hijo.

De regreso a casa aumentó más mi coraje, a la vez que pensaba: “¡Si le doy todo!, ¡Nada le falta!, ¡Ahora si le va ir mal!”. Me estacioné y salí del coche, entré a la casa, azoté la puerta y grité: “!Ven acá Juan!”
“¡Papá!”, “¡Qué papá ni qué nada!”, lo retiré de mí, me quité el cinturón y no sé cuántos golpes le dí, al mismo tiempo que decía lo que pensaba de él. “¡Y te me vas a tu cuarto!”, terminé. Juan se fue llorando, su cara estaba roja y su boca temblaba.
Mi esposa no dijo nada, sólo movió la cabeza negativamente y se fue a la mesa a escribir. Cuando me fui a acostar, ya estaba más tranquilo, mi mujer me entregó la boleta de calificaciones de Juan, que estaba adentro de mi saco, y me dijo: -Léela despacio y después toma tu decisión.

Ésta decía así:
Boleta de calificaciones “¡Para el papá!”
Tiempo que le dedicas a tu hijo.
1. En conversar con él a la hora de dormir: 6
2. En jugar con él: 6
3. En ayudarlo a la tarea: 6
4. En salir de paseo en familia: 7
5. En contarle un cuento antes de dormir: 6
6. En abrazarlo y besarlo: 6
7. En ver la televisión con él: 7

Él me había puesto puros 6 y 7, yo me hubiera calificado con menos de 5.

Me levanté y corrí a la recámara de mi hijo, lo abracé, y lloré… Quería regresar el tiempo, pero era imposible.
Juanito abrió los ojos, aún hinchado por las lágrimas, pero me sonrió, me abrazó y me dijo: “¡Te quiero papá!”.

Cerró sus ojos y se durmió. 

martes, 20 de noviembre de 2012

DESPUÉS DE TANTO...HABLAN LAS IMÁGENES.

...y el tiempo se descojona, joven, sin cambiar, sin pasar y nosotros, aunque vayamos de su mano, envidiosos , pasamos y pasamos...
Para dos años y decir que ha sido este 2012, un año de nostalgias, de sensaciones, sentimientos, encuentros, de lazos nuevos...pero que hablen las imágenes.
                   
                                                         EL ENCUENTRO 2012


Mis mejores años como educador:1983-2000.

Una canción: Amor prisionero. Aguirre 1996



Fiestas D.Bosco. En Aguirre.




A mis compañer@s de La Vera Cruz.2004-2012

sábado, 31 de diciembre de 2011

miércoles, 28 de diciembre de 2011

LO QUE L@S MAESTR@S NO NOS ATREVEMOS A DECIR A LOS PADRES

A menudo se habla de las deficiencias del sistema educativo, pero los docentes también tenemos verdades que muchas veces debemos callar. Aquí, aunque escritas, tenemos algunas:
 
-“A su hijo le faltan más límites en casa”.

-“En su casa no hay suficiente diálogo. Solo 15 minutos por día marcarían la diferencia”.


-“¡No deje tantas horas a su hijo frente al televisor!”.

- “Disfruto mucho de sus trabajos, pero es su hijo quien debe realizar la tarea”.

-“No se queje de que su hijo está sobrecargado. Si no estudia ahora ¿cuándo lo hará?”.



- “Cuando yo era chico y hacía algo mal, mis padres me retaban a mi. No se ponían a criticar al maestro”.
 
-“Si usted enseñase buenos modales en su casa, mi trabajo sería mas sencillo”.



-“Por favor, que su hijo se bañe antes de venir al colegio”.



-“¿Por qué tengo que hacer reuniones de padres en mi tiempo libre si usted no se molesta en venir?”.



-No sobrecargue a su hijo de actividades extra curriculares. Eso va en contra de su rendimiento.



-Las capacidades de su hijo son inferiores a lo que usted cree.



-¿Usted quiere a su hijo? Déle más cariño en la familia.



- Aunque su hijo parezca grande, todavía lo necesita.
 
-Los padres son los primeros educadores y no pueden delegar esa responsabilidad en terceros.



-¡OCÚPESE DE SUS HIJOS!



(Desconozco autor de texto e imagen)

miércoles, 7 de septiembre de 2011

PROFESORES. ELVIRA LINDO...¡QUÉ LINDA!

PROFESORES. (Elvira Lindo. El país)



Confundir horas lectivas con horas de trabajo no es gratuito, es una manera de contribuir al lugar común de que los profesores trabajan poco. Tampoco es nuevo: siempre que se trata de estrechar los derechos laborales en la enseñanza alguien deja caer, como de manera inocente, que los docentes de la educación pública gozan de más ventajas que el resto de los trabajadores. Por más que se informe sobre los desafíos a los que se enfrenta un profesor en nuestros días, siempre habrá un buen ciudadano que llame a la radio o escriba al periódico para informar, por ejemplo, de las largas vacaciones que disfrutan los maestros. Es un clásico. A los políticos se les llena la boca con que no hay inversión más útil en nuestro país que la destinada a educación, hasta que un día se ponen a hacer números y empiezan por ahí: prescindiendo de interinos y poniendo sobre los hombros de cada trabajador dos horas más.
Explicar que ser profesor no consiste solo en dar clase debería de ser innecesario. ¿Qué consideración se les tiene a los docentes si se extiende esa idea? El profesor enseña, pero también corrige, ha de preparar sus clases, perder un tiempo precioso en absurdos requerimientos burocráticos y, en ocasiones, hacer labores de trabajador social. La educación requiere ahora más energía que nunca y no es infrecuente que el enseñante desarrolle patologías físicas o psíquicas. Su trabajo cansa, es más duro que muchos de los trabajos que nosotros realizamos. Los niños y los adolescentes son grandes devoradores de la energía adulta. Los escritores que hemos visitado colegios e institutos lo sabemos: dos horas dando una charla ante una vampírica muchachada te dejan para el arrastre.
¿Cómo pretenden los responsables del injustificable derroche autonómico que se comprenda que el sacrificio ha de comenzar por los que ya están sacrificados?

domingo, 4 de septiembre de 2011

martes, 19 de julio de 2011

CARICATURA GANADORA

"La ironía es una tristeza que no puede llorar y sonríe" - Jacinto Benavente


La caricatura, más que un chiste, es una denuncia de la situación por la que atraviesa nuestra Sociedad de valores confusos.

Esta caricatura fue la ganadora en un congreso sobre educación

y vida sostenible celebrado en Sao Paulo.

"Todo mundo piensa en dejar un planeta mejor para nuestros hijos...
Cuando lo que debería pensar es en dejar Mejores Hijos para el Planeta."

(Gracias Puri)

REFLEXIÓN 11

Sandra Serrano Carnerero nos remite un artículo del periodista Carles Capdevila, que publicó en el diario Avui el 25 de octubre 2009, y que en las puertas de las vacaciones, es una lectura gratificante y que anima a la reflexión a padres y maestros.




Educar debe de ser una cosa parecida a espabilar a los niños y frenar a los adolescentes. Justo lo contrario de lo que hacemos: no es extraño ver niños de cuatro años con cochecito y chupete hablando por el móvil, ni tampoco lo es ver algunos de catorce sin hora de volver a casa.

Lo hemos llamado sobreprotección, pero es la desprotección más absoluta: el niño llega al instituto sin haber ido a comprar una triste barra de pan, justo cuando un amigo ya se ha pasado a la coca.

Sorprende que haya tanta literatura médica y psicopedagógica para afrontar el embarazo, el parto y el primer año de vida, y que exista un vacío que llega hasta los libros de socorro para padres de adolescentes, esos que lucen títulos tan sugerentes como Mi hijo me pega o Mi hijo se droga . Los niños de entre dos y doce años no tienen quien les escriba.

Desde que abandonan el pañal (¡ya era hora!) hasta que llegan las compresas (y que duren), desde que los desenganchas del chupete hasta que te hueles que se han enganchado al tabaco, los padres hacemos una cosa fantástica: descansamos. Reponemos fuerzas del estrés de haberlos parido y enseñado a andar y nos desentendemos hasta que toca irlos a buscar de madrugada a la disco. Ahora que al fin volvemos a poder dormir, y hasta que el miedo al accidente de moto nos vuelva a desvelar, hacemos una siesta educativa de diez o doce años .

Alguien se estremecerá pensando que este período es precisamente el momento clave para educarlos. Tranquilo, que por algo los llevamos a la escuela. Y si llegan inmaduros a primero de ESO que nadie sufra, allá los esperan los colegas de bachillerato que nos los sobreespabilarán en un curso y medio, máximo dos. Al modelo de padres que sobreprotege a los pequeños y abandona los adolescentes nadie los podrá acusar de haber fracasado educando a sus hijos. No lo han intentado siquiera.

Los maestros hacen algo más que huelga o vacaciones, y la educación es bastante más que un problema.

Pido perdón tres veces: por colocar en un título tres palabras tan cursis y pasadas de moda, por haberlo hecho para hablar de los maestros, y, sobre todo sobre todo, porque mi idea es -lo siento mucho- hablar bien de ellos.

Sé que mi doble condición de padre y periodista, tan radical que sus siglas son PP, me invita a criticarlos por hacer demasiadas vacaciones (como padre) y me sugiere que hable de temas importantes, como la ley de educación (es lo mínimo que se le pide a un periodista esta semana).

Pero estoy harto de que la palabra más utilizada junto a escuela sea ‘fracaso’ y delante de educación acostumbre a aparecer siempre el concepto ‘problema’, y que ‘maestro’ suela compartir titular con ‘huelga’. La escuela hace algo más que fracasar, los maestros hacen algo más que hacer huelga (y vacaciones) y la educación es bastante más que un problema. De hecho es la única solución, pero esto nos lo tenemos muy callado, por si acaso.

Mi proceso, íntimo y personal, ha sido el siguiente: empecé siendo padre, a partir de mis hijos aprendí a querer el hecho educativo, el trabajo de criarlos, de encarrilarlos, y, mira por donde, ahora aprecio a los maestros, mis cómplices. ¿Cómo no he de querer a una gente que se dedica a educar a mis hijos?

Por esto me duele que se hable mal por sistema de mis queridos maestros, que no son todos los que cobran por hacerlo, claro está, sino los que son, los que suman a la profesión las tres palabras del título, los que mientras muchos padres se los imaginan en una playa de Hawai están encerrados en alguna escuela de verano, haciendo formación, buscando herramientas nuevas, métodos más adecuados.

Os deseo que aprovechéis estos días para rearmaros moralmente. Porque hace falta mucha moral para ser maestro. Moral en el sentido de los valores y moral para afrontar el día a día sin sentir el aprecio y la confianza imprescindibles. Ni los de la sociedad en general, ni los de los padres que os transferimos las criaturas pero no la autoridad.

¿Os imagináis un país que dejara su material más sensible, las criaturas, en sus años más importantes, de los cero a los dieciséis, y con la misión más decisiva, formarlos, en manos de unas personas en quienes no confía?

Las leyes pasan, y las pizarras dejan de ensuciarnos los dedos de tiza para convertirse en digitales. Pero la fuerza y la influencia de un buen maestro siempre marcará la diferencia: el que es capaz de colgar la mochila de un desaliento justificado junto a las mochilas de los alumnos y, ya liberado de peso, asume de buen humor que no será recordado por lo que le toca enseñar, sino por lo que aprenderán de él.

(Gracias Rafa)

sábado, 7 de mayo de 2011

UNA DISTANCIA CADA VEZ MAYOR.

Hace años que dejé atrás los celos profesionales, sí...eso que sienten algunos/as docentes cuando sienten que los alumnos te quieren menos que a otros compañeros/as.Y también he dejado atrás el esfuerzo por lograr ganarme a este o aquel alumno/a para que el resto digan " mira como quieren al maestro". Sí, he dejado atrás muchas cosas. Y lo siento.
Estamos en peligro. Tenemos muchos enemigos dentro y fuera del "cuartel".El alumno, la alumna cuanto más lejos mejor. Cuida como miras, donde miras y a quien miras. Cuida a quien tocas...en fin.


El afecto es algo que ayuda a la educación. Puedes mostrarlo en verdad de varias maneras.En casa los padres se supone que deben dar afecto a los hijos: un beso, un abrazo,bonitas palabras, bromas que ambientan momentos alegres...
Las habilidades sociales son necesarias para vivir en sociedad: saludo, despedida, felicitación, ánimo...y se deben desarrollar en todos los contextos que rodean al alumno y a la alumna.La escuela es uno de ellos...

"Educamos" desde hace tiempo a cierta distancia de nuestro discentes. Una distancia cada vez mayor. Nuestros enemigos están venciendo. Ya son muchas derrotas.

Llevo muchos años en este mundillo. Recuerdo a mis alumnos y alumnas de hace más de diez años.Les educaba con seriedad, con rigor, con alegría, bromas, trabajo y esfuerzo...y afecto. Y creo que más que nada, el afecto que les daba, hacían que la labor social que realizaba fuera cara vez más positiva.Simplemente educaba manteniendo la distancia correcta. Pero ahora esa distancia es cada vez mayor.
Nuestros enemigos ( entre ellos los padres de nuestros alumnos y nuestras alumnas) no saben el daño que están haciendo.De hecho, ellos ya viven a una distancia peligrosa de sus hijos e hijas.Así, es lógico que eviten en lo posible que "nadie" estén más cerca de sus hijos/as que ellos.

jueves, 21 de abril de 2011

LA VACA PÚRPURA


La vaca púrpura

Publicado por Miguel Ángel Santos Guerra
| 2 Abril, 2011

Portada del gurú del marketing Seth Godin.

Decía Homero que “el ser humano le teme más al aburrimiento que a la guerra”. A mí me preocupa especialmente el aburrimiento que produce la escuela. Me inquieta la sensación de monotonía y de tedio, que viven algunos escolares y, lo que es peor, algunos maestros. Ya hace años el sociólogo Alberto Moncada escribió un libro en el que reflexionaba sobre este delicado tema. Se titulaba así de crudamente: “El aburrimiento en la escuela”.
Si enseñar y aprender son, en sí, procesos apasionantes, me pregunto por qué resultan en ocasiones aburridos. A mi juicio, las explicaciones son múltiples y complejas: los contenidos están alejados de los intereses del alumnado, la metodología es poco dinámica, no se tiene en cuenta la diversidad del alumnado, existe poca participación, no abunda la creatividad… y, sobre todo, falta ilusión y el necesario entusiasmo. Dice Sthendal que es preciso desarrollar el oficio con pasión. También hay aburrimiento cuando el alumnado no se sacude la pasividad, el desinterés y la pereza.
Las rutinas que se instalan en las prácticas docentes son tan poderosas que no se encuentra nada extraordinario en ellas, nada llamativo. Me parece una trampa decir que no tenemos que convertir las clases en un circo, que no tenemos que actuar de payasos para divertir a los espectadores. Porque ese es un argumento que nos hace refugiarnos en la comodidad. No estoy de acuerdo con la filosofía que pretende convertir a los alumnos en sufridores bajo la excusa de que hay que prepararles para una vida dura y, quizás, cruel. Instalarse en el aburrimiento bajo el pretexto de que hay que endurecerlos, de que hay que habituarles al sufrimiento me parece el fruto de una actitud sádica, heredera de aquel odioso y repetido aforismo: “la letra con sangre entra”. Esa argumentación nos instala en la rutina y en la comodidad. Que se esfuercen ellos en aguantar. La letra entra con la sangre, sí, pero con la sangre del profesor. Lo cual no quiere decir que el alumno no tenga que esforzarse, que sacrificarse, que perseverar y que ser exigido en sus responsabilidades de aprendiz.
Acabo de leer un libro de Seth Godin (uno de los más grandes gurús del marketing y autor del blog más famoso del mundo sobre empresa) que tiene este curioso título: “La vaca púrpura”. No es un libro sobre la escuela sino sobre el mercado, pero puede muy bien aplicarse a la enseñanza.
Sostiene el autor que para captar la atención hace falta algo extraordinario. Si vas por el campo, dice, y ves una vaca marrón, no te llama la atención. Te fijas un instante en ella y se acabó. Pero si ves una vaca púrpura te quedarás asombrado y hasta puede que pares el coche y vayas a ver aquel fenómeno de la naturaleza. Las vacas normales, después de ser contempladas un rato se vuelven aburridas. Pero una vaca púrpura sería algo interesante, algo excepcional. Dice Godin: “La esencia de la vaca púrpura es que debe ser extraordinaria”. “Algo extraordinario, explica, es un asunto del que merece la pena hablar. Conviene fijarse en él; es excepcional, nuevo, interesante: es una vaca púrpura. Las cosas aburridas son invisibles, son una vaca marrón”.
Si haces un viaje de avión y llegas sano y salvo, no se lo cuentas a nadie, pero si el viaje fue horrible o te atendieron de una forma inusualmente buena (“llegamos con una hora de antelación”, “me reembolsaron el billete porque soy guapa”…) se lo cuentas a todo el mundo.
Y a eso voy en estas líneas, a preguntarme: ¿qué tiene de excepcional la escuela?, ¿qué tienen de extraordinarias las clases?, ¿qué tiene de espectacular el proceso de enseñanza y aprendizaje?
Hay un capítulo en el que el autor habla de la escuela. Dice: “Dirigimos nuestras escuelas como fábricas: colocamos a los niños en filas, los ponemos por lotes (llamados cursos) y nos esforzamos en asegurarnos de que no salen piezas defectuosas. No dejamos que nadie destaque, se quede atrás, vaya adelantado o arme jaleo. Ir a lo seguro, jugar según las reglas, parece ser el mejor modo de evitar el fracaso”.
Voy a referirme a dos experiencias que, hace muchos años ya, puse en marcha, buscando la vaca púrpura. Una se refiere a la escuela y otra al aula.
Siendo el responsable de un Centro tuve la idea de convertirlo en un barco. Se hizo la botadura con toda la solemnidad, el barco seguía un itinerario con sus correspondientes escalas en puertos diversos, los nombres de los espacios, de las autoridades y de los objetos eran los de un barco, el currículo estaba relacionado con el viaje, se rellenaba diariamente el cuaderno de bitácora…
La segunda está reherida al aula: Siendo tutor de un curso, organicé una ciudad llamada Edelweis: la ciudad tenía autoridades (alcalde y concejales), juez, banquero, bandera, snombre, insígnea, constitución, asambleas, periódico (“Adelante”)… No hace mucho me encontré con uno de aquellos “ciudadanos” que me dijo:
- ¿Recuerdas con cuánto entusiasmo íbamos los sábados para publicar contigo el periódico de nuestra ciudad?
Hay muchas vacas púrpuras en las escuelas. No seré yo quien sostenga la tesis de que sólo hay vacas marrones en los pastos de nuestro sistema educativo. El problema es que quien tiene una vaca púrpura no la muestra a los demás. No la saca a pasear. Quien quiera ver una impresionante vaca púrpura puede leer el libro de Mari Carmen Díez Navarro titulado “Mi escuela sabe a naranja”. Es un ejemplo entre miles. Un ejemplo bien hermoso.
Lo extraordinario no tiene por qué ser escandaloso. Lo escandaloso, con frecuencia, es molesto. Lo extraordinario llama la atención, atrae, seduce. Se trata de poner pasión, entusiasmo, ingenio y magia en las cosas. Hay que poner en marcha la filosofía de la vaca púrpura. “La lección es sencilla, concluyo con Seth Godin, lo aburrido conduce al fracaso”.

martes, 12 de abril de 2011

ESOS LOCOS QUE ENSEÑAN.

(Me lo ha enviado mi compi Lola. Gracias. Muy bonito.)

Esos locos que enseñan. Yo los conozco. Los he visto muchas veces. Son raros. Algunos salen temprano por la mañana y están en el cole una hora antes, otros recorren todos los días más de 100Km de ida y otros tantos de vuelta. Están locos.

En verano les dan vacaciones, pero no desconectan del todo, piensan en sus clases, preparan tareas para el curso siguiente. En invierno hablan mucho, siempre llevan caramelos de miel y limón en los bolsillos, otros con una botella de agua a su lado. Su garganta siempre está dolorida, pero siguen enseñando, a veces fuerzan su voz, pero siguen transmitiendo sus conocimientos con cariño e ilusión.

Yo los he visto, no están bien de la cabeza. Salen de excursión con sus alumnos y se encargan de gestionar autorizaciones, recogida de dinero y responsabilidad extra.

Qué será de ellos y ellas. Por la noche sueñan con el colegio, se les aparecen planetas, ecosistemas y personajes históricos. Algunos incluso sueñan en inglés o en francés. He escuchado que llegan cargados con cuadernillos y exámenes, que han corregido la tarde anterior en su casa.

Son mujeres y hombres, solteros,
casados,
entregados, ...de diferentes edades, pero a todos les apasiona su trabajo, ver crecer a sus alumnos, ayudarlos y conseguir de ellos ciudadanos competentes.

Los he visto muchas veces. Están mal de la cabeza. Algunos dicen de ellos que viven muy bien, pero les han recortado el sueldo y siguen trabajando incluso más que antes, algunos no miran ni su nómina porque su pasión por la enseñanza los hace ciegos a pensar en el cobro. Disfrutan con lo que hacen, aunque haya padres que los discutan y les quiten autoridad, ellos siguen hacía adelante.

Están mal; por las tardes quedan para hacer cursos de formación y no les importa perder tiempo de su ocio para reciclarse. Son eternos aprendices.

Dicen que son autocríticos y que hacen balance de sus experiencias educativas, que se frustran cuando no salen las cosas como esperaban, que se alegran cuando sus alumnos avanzan.

Están mal de la cabeza, yo los he visto. Dicen de algunos que fueron muy importantes, que siempre tienen palabras de aliento; dicen sólo que son MAESTROS y que se sienten MUY ORGULLOSOS DE SERLO.

¿Os veis reflejado/a en algún momento? Yo te veo a ti, mi compañera, mi compañero.


(Del blog de Mar Gallego)

domingo, 13 de febrero de 2011

A LOLI

Nunca te olvidaremos.


Adiós a la maestra
 
Obrera sublime,
bendita señora:
la tarde ha llegado
también para vos.
¡La tarde, que dice,
descanso!... La hora
de dar a los niños
el último adiós.
Mas no desespere
la santa maestra:
no todo el mundo
del todo se va;
usted será siempre
la brújula nuestra,
¡la sola querida
segunda mamá!
Pasando los meses,
pasando los años,
seremos adultos,
geniales, tal vez...
¡Mas nunca los hechos
más grandes o extraños
desfloran del todo
la eterna niñez!
En medio a los rostros
que amante conserva
la noble, la pura
memoria filial,
cual una solemne
visión de Minerva,
su imagen, señora,
tendrá su sitial.
Y allí donde quiera
la ley del ambiente
nimbrar nuestras vidas,
clavar nuestra cruz,
la escuela ha de alzarse
fantásticamente,
cual una suntuosa
gran torre de luz.
¡No gima, no llore
la santa maestra:
no todo en el mundo
del todo se va!
¡Usted será siempre
la brújula nuestra,
la sola querida
segunda mamá!

PEDRO BONIFACIO PALACIOS