jueves, 23 de septiembre de 2021

LA EDUCACIÓN QUE MERECÉIS

 Recientemente toda la prensa se ha hecho eco de que en los últimos exámenes para ser profesor de enseñanza secundaria un elevado porcentaje de aspirantes suspendió por acumular una inadmisible cantidad de faltas de ortografía. ¿De qué os extrañáis? Habéis transigido con que os roben la cultura, la convicción de que hay que esforzarse, estudiando, a veces, cosas que no te tienen que gustar del todo.



Recibí mi formación académica, primero, en una aldea de 300 habitantes, Peñarrubia, escondida en las estribaciones de la Sierra del Segura y, luego, en la cabecera de municipio, Elche de la Sierra, una población de unas 4.000 almas. Eran los años 70 y principios de los 80 cuando me ofrendaron la médula de mi aprendizaje. Al inicio, en una escuela unitaria, donde mi Maestro, fajándose como un héroe sin capa ni galones, nos enseñó a más de 30 niños, mezclados todos juntos desde los 6 hasta los 14 años. Él sembró mi amor por la lectura, por la lengua, por nuestra historia. Con su magisterio consiguió que, al trasladarse mi familia al pueblo y tener que ir yo al colegio público, no se notara que venía de una escuela de aldea. Fue él quien me inculcó el valor del esfuerzo y, junto con mi Magister Raimundo, inductor de mi pasión hacia lo grecolatino, el responsable de que decidiera dedicarme a la docencia.

Mis maestros del colegio y del instituto públicos de aquellos lares remotos me regalaron una formación tan sólida que, cuando tuvimos que marchar a la capital para completar estudios superiores, pude competir con los demás en igualdad de condiciones y usar lo que me enseñaron como pilar maestro en mi carrera universitaria.

Y detrás de mis maestros, mi familia, la cual, siendo consciente de la modestia de sus orígenes y lo muy limitado de sus recursos, me inculcó que ella sólo podía facilitarme unos estudios. Tendríamos que ser mis hermanos y yo los que nos abriéramos camino a base de hincar los codos, de un continuo sacrificio colmado de renuncias y penurias.

"Desde entonces he sufrido varias leyes educativas, cada cual más perniciosa, hasta llegar al íncubo de la LOMCE, la peor legislación jamás parida, dictada por un PP que no ocultaba que quería aniquilar la educación pública y convertir a los alumnos en mano de obra barata y semianalfabeta"

Mis docentes lograron no sólo que sintiera veneración por nuestros clásicos de la literatura y que supiera expresarme con corrección, sino que lo hiciera sin faltas de ortografía. Llevo 29 años batiéndome el cobre en aulas de institutos públicos, repartidos desde las costas de Lugo hasta la huerta murciana, pasando por las marismas onubenses. Cuando empecé mi magisterio en tierras cantábricas dando clase a alumnos de los tristemente extintos BUP y COU, mis estudiantes apenas cometían faltas de ortografía, sabían expresarse aceptablemente y mantenían una más que razonable comprensión lectora.

A principios de los años 90 un Gobierno socialista perpetró el primer ataque de la Democracia contra la educación con la implantación de la LOGSE, una ley pergeñada en despachos por fulanos que o no habían pisado en su vida un aula pública o que, tras haberlo hecho, habían decidido desertar de la tiza y ganarse las habichuelas dando cursillos vacuos a los que debían llevar a cabo las veleidades que se les ocurrían a estos pseudopedagogos de ocho al cuarto. Desde entonces he sufrido varias leyes educativas, cada cual más perniciosa, hasta llegar al íncubo de la LOMCE, la peor legislación jamás parida, dictada por un PP que no ocultaba que quería aniquilar la educación pública y convertir a los alumnos en mano de obra barata y semianalfabeta, y a los profesores en grises burócratas de manguito en ristre, asfixiados a fuerza de obligarles a rellenar toneladas de documentos inútiles y vacuos.

"Tras más de 20 lidiando con alumnos fruto de la LOGSE y familia, me descubro, horrorizado, cometiendo cantidad intolerable de faltas"

Los ideadores de este embate a la educación deberían haber sido declarados culpables de lesa humanidad por haber atentado contra la enseñanza, una de las columnas sobre las que ha de pivotar una nación más justa y democrática. Tipejos como Solana, Maravall, Marchesi o Coll y, sobre todo, un tal Wert deberían haber sido condenados al ostracismo o a picar piedra en el Tártaro durante toda la eternidad por estos desmanes. Al contrario: Solana acabó su vida política en Europa entre loores de sus cómplices en el educacidio, a Wert le pusieron un piso en París para que viviera a cuerpo de rey con su churri y la actual ministra de educación, socialista para más inri, amenaza con volver a contar con Marchesi para la enésima reforma educativa, perpetrada otra vez de espaldas a los que de verdad saben de educación: los profesores. Todo ello es síntoma de una sociedad que se ha perdido el respeto a sí misma y que ha puesto la formación en manos de charlatanes o buitres que quieren hacer negocio con ella.

En mis primeros años de docencia me ufanaba de no cometer faltas de ortografía. Tras más de 20 lidiando con alumnos fruto de la LOGSE y familia, me descubro, horrorizado, cometiendo cantidad intolerable de faltas. Tantas veces he visto palabras mal escritas por mis pobres estudiantes, víctimas de los infames políticos que les han hurtado su instrucción, que han conseguido hacerme dudar y olvidar lo que con tanto empeño me enseñaron mis maestros.

"Habéis consentido que os impongan unos horarios de trabajo que os obligan a no pasar la mayor parte del día con los vuestros y que lleguéis a casa sin ganas de leer un libro con ellos, contarles un cuento o escucharlos con la atención que merecen"

Desde bebés anestesiáis a vuestros hijos poniéndoles una pantalla delante para que coman sin saber lo que están comiendo u os dejen tranquilos tras llegar a casa extenuados después de una irracional jornada laboral. Delegáis su educación, primero, en dispositivos electrónicos y, después, en sus maestros. Olvidáis que los maestros tienen bastante con educar a sus propios vástagos; que ellos, que sólo pasan unas pocas horas con vuestros hijos, están ahí para acompañarlos en su enseñanza; que la educación y los principales ejemplos y valores se los habéis de inculcar vosotros.

Habéis consentido que os impongan unos horarios de trabajo que os obligan a no pasar la mayor parte del día con los vuestros y que lleguéis a casa sin ganas de leer un libro con ellos, contarles un cuento o escucharlos con la atención que merecen. Fruto de esto, habéis convertido a vuestros infortunados descendientes en pequeños sátrapas, apáticos y abúlicos que o tiemblan como suflés o, sin más, se niegan a trabajar cuando sus docentes intentan implicarlos en su propia formación.

Os habéis callado, cómplices, cuando os han convencido de que sólo hay que estudiar cosas útiles (¿útiles, para quién? Para unas élites extractivas y siniestras que os quieren zafios y acomodaticios), dejando abandonadas, así, las Humanidades, aquello que durante siglos ha intentado hacer más humana y racional a la progenie de Prometeo.

Habéis dado el placet a que destierren la filosofía de vuestra sociedad, arramblando con los sabios que debían acompañaros en vuestra cotidianeidad. De este modo, habéis olvidado que ya Platón dijo en el siglo IV a.C.:

«Cuando los padres se acostumbran a dejar hacer a sus hijos; cuando los hijos ya no toman en cuenta lo que aquellos dicen; cuando los maestros tiemblan ante sus alumnos y prefieren adularlos; cuando, finalmente, los jóvenes desprecian las leyes, porque ya no admiten por encima de ellos la autoridad de nada ni de nadie, es el principio de la tiranía y el fin de la pedagogía»

Atribuido a Sócrates por Platón (La República, Libro VIII)

En vez de respetar a los maestros como aliados en el desarrollo intelectual de vuestra estirpe, os atrevéis a criticarlos en grupos de guasap, a cuestionar sus decisiones o a amenazar con una huelga porque ponen demasiados deberes. Habéis perdido el respeto a los enseñantes y, lo que es peor, incitado a que vuestros hijos se lo pierdan. Habéis olvidado que detrás de los mejores y más afamados profesionales de la actualidad ha habido un maestro que sembró en él su deseo por ser quien es.

Habéis transigido con una sociedad donde el 40% de la población confiesa sin sonrojo que no lee un libro al año, que convierte a la prensa deportiva en la más leída, que acepta cuales necios brutos la basura que oscuras páginas vomitan en las redes sociales y admite como verdaderas noticias cuajadas de bilis, sin tomarse la molestia de contrastar esta información en otras fuentes más fiables. Os engañan y manipulan de esta manera al igual que a inocentes pipiolos.

"Habéis disculpado que os roben las Humanidades, que vuestra juventud salga de los centros de enseñanza sin haber leído a Homero o a Virgilio, sin saber qué le debemos a Grecia o a Roma"

Habéis convertido en modelos de vida a delincuentes convictos: a Cristiano Ronaldo y a Messi, sin parecer importaros el gravísimo perjuicio para la caja de todos que hicieron con su triquiñuelas fiscales. Habéis favorecido que lleven décadas viviendo sin dar golpe menganas como Chaboli o Belén Esteban, cuyo único mérito sabido fue ser la coima de un torero, a quien le tiraban bragas en la plaza de toros. Incluso hacéis cola para que la zutana os firme un ejemplar cuando consigue que un infeliz le escriba un libro con su nombre. Habéis dejado que vuestros hijos sean adictos de programas basureros como Cágame de Luxe o Gran Hermano, en el que una caterva de mandriles en celo, de ambos sexos, no paran de defecar idioteces, con la única intención de vivir sin dar golpe el resto de su existencia, a costa enteramente vuestra.

Habéis disculpado que os roben las Humanidades, que vuestra juventud salga de los centros de enseñanza sin haber leído a Homero o a Virgilio, sin saber qué le debemos a Grecia o a Roma, sin darse cuenta de que hablan griego al decir análisis, diagnóstico, física, democracia, colonoscopia o megas. Calláis cuando detectáis que vuestros hijos no entienden lo que leen o reniegan al tener que escribir algo más largo que un comentario en Instagram.

Aceptasteis, míseros, que se extirparan el latín y el griego de la enseñanza, ignorantes de que estas lenguas reforzaban, precisamente, las competencias lingüísticas y de comprensión que tanto echáis de menos en los aspirantes a profesores. De que ambas robustecían la lengua, el pensamiento y la formación ética y humana de los vuestros.

Sois capaces de leer un tocho de más que discutible calidad como la saga del fulano Grey, tan sólo porque tiene escenas eróticas y de lujo desbocado, pero podéis pasar la vida sin haber puesto vuestros ojos en La Regenta o en cualquiera de las obras de Pérez Galdós o Delibes. Y no se os cae la cara de vergüenza.

"Aporreáis el español usando selfie en vez de autorretrato y mil extranjerismos más, haciendo no sólo que no mejore vuestro inglés, sino que cada vez escribáis peor el español, vuestra madre lengua"

Os da igual que vuestra mocedad reniegue de leer El Quijote y que los ineptos gestores educativos hayan conseguido que muchos ya no lo entiendan y lo consideren un rollazo. Habéis picado como memos con la estafa del jilipollabilingüísmo y creído que los niños iban a ser capaces de saber la materia que les enseñan en una lengua extranjera y, encima, más inglés. Como padre, he sufrido lo que ha significado para mi hijo menor este timo: no paraba de quejarse de que ni aprendía más inglés ni francés, sino que tampoco nada de las materias que presuntamente le daban en estos idiomas. Tuvo que ser él quien estudiara estas asignaturas por su cuenta, usando los libros de su hermano mayor, todos en español.

Habéis consentido que se os hurte vuestra lengua, vuestra esencia, mediterránea hasta hace poco, tan sólo para convertiros en patéticos clones de lo peor de la cultura yanqui, en un rebaño consumista compulsivo que únicamente bala cuando le ponen una pantalla con un partido de fútbol o con un programa de cotilleos. Traicionáis vuestra raigambre aceptando barbarismos como “jalogüin” a la vez que despreciáis las tradiciones de vuestros ancestros. Aporreáis el español usando selfie en vez de autorretrato y mil extranjerismos más, haciendo no sólo que no mejore vuestro inglés, sino que cada vez escribáis peor el español, vuestra madre lengua.

"En vuestra mano está cambiar esta situación, obligando, en primer lugar, a los políticos a apartar sus pútridas manos de la nueva reforma educativa"

¿Os quejáis de que los futuros profesores no sepan redactar sin faltas de ortografía? ¿Habéis reflexionado qué parte de culpa tenéis vosotros al haber consentido que os roben la educación? ¿Veis normal que, según la vigente LOMCE, un alumno pueda acabar la ESO con dos asignaturas suspensas? ¿No os escandalizáis cuando la actual ministra amenaza con hacer lo mismo en el bachillerato? ¿Os pensáis que las criaturas son tontas y se van a esforzar si saben que van a titular si dejan de estudiar unas materias? ¿Os dejaríais operar por un médico al que le hubieran suspendido anatomía? ¿Cruzaríais un puente diseñado por un ingeniero suspenso en física?

Tenéis la educación que, hoy por hoy, merecéis, porque habéis disculpado los despropósitos hasta aquí expuestos. En vuestra mano está cambiar esta situación, obligando, en primer lugar, a los políticos a apartar sus pútridas manos de la nueva reforma educativa y encomendando ésta a los que de verdad se forjan día a día en las aulas públicas: profesores y padres implicados; no a desertores de la docencia real y charlatanes varios, que se atreven a dar lecciones desde despachos o pantallas de vídeo sin tener ni pajolera idea de la cruda realidad de la educación a pie de tiza.

miércoles, 7 de julio de 2021

 Así es la vida.




He leído muchos libros, pero me he olvidado de la mayoría. Pero entonces, ¿cuál es el propósito de la lectura? "
Esta fue la pregunta que un alumno le hizo una vez a su Maestro. El Maestro no respondió en ese momento. Sin embargo, después de unos días, mientras él y el joven alumno estaban sentados cerca de un río, dijo que tenía sed y le pidió al niño que le trajera un poco de agua con un colador viejo y sucio que había en el suelo.
El alumno se sobresaltó, porque sabía que era un pedido sin lógica.
Sin embargo, no pudo contradecir a su Maestro y, habiendo tomado el cedazo, comenzó a realizar esta absurda tarea.
Cada vez que sumergía el colador en el río para traer un poco de agua para llevar a su Maestro, ni siquiera podía dar un paso hacia él, ya que no quedaba ni una gota en el colador.
Lo intentó y lo intentó decenas de veces pero, por mucho que trató de correr más rápido desde la orilla hasta su Maestro, el agua siguió pasando por todos los agujeros del tamiz y se perdió en el camino.
Agotado, se sentó junto al Maestro y dijo: "No puedo conseguir agua con ese colador. Perdóname Maestro, es imposible y he fallado en mi tarea”.

“No - respondió el anciano sonriendo - no has fallado. Mira el colador, ahora brilla, está limpio, está como nuevo. El agua, que se filtra por sus agujeros, la ha limpiado ".
“Cuando lees libros - prosiguió el viejo Maestro - eres como un colador y ellos son como agua de río. No importa si no puedes guardar en tu memoria toda el agua que dejan fluir en ti, porque los libros, sin embargo, con sus ideas, emociones, sentimientos, conocimientos, la verdad que encontrarás entre las páginas, limpiarán tu mente y espíritu, y te convertirán en una persona mejor y renovada. Este es el propósito de la lectura ”.
Texto: Nefertiti Madisson Pipila.


viernes, 2 de julio de 2021

 

La carta viral de una jefa de estudios indignada: "Os vais a Mallorca en busca del coronavirus después de dejarnos la vida para que no os contagiéis"



Marta Marco Alario, profesora de Lengua y jefa de estudios en un instituto de Madrid expresa su frustración en una carta en la que lamenta que la sociedad esté creando "adultos infantilizados, egoístas y flojos"

El macrobrote de coronavirus por los viajes de estudios de cientos de estudiantes a Mallorca ha desencadenado una gran preocupación y estupor en gran parte de España. Y mucha indignación. Marta Marco Alario, una profesora de Lengua y Literatura y jefa de estudios adjunta en un instituto del Este de Madrid afectado por los contagios ha volcado esas emociones, especialmente la última, en una carta que no ha tardado en viralizarse como expresión de una enorme frustración que le ha llevado incluso a dimitir como coordinadora Covid del centro.

"Sí, mi instituto es uno de los cuatro que también se han visto salpicados por este brote y la responsabilidad es única y exclusivamente de las personas que se han contagiado (alumnos del centro, muchos de ellos menores aún -pero con sobrada información de la capacidad de contagio y funcionamiento de este SARS-, y de los familiares que se lo han permitido) porque como esta coordinadora covid les dijo a cuatro de estos alumnos (dos de ellas finalmente fueron al viaje y otros dos, afortunadamente y gracias a haber suspendido la asignatura de Lengua, no): "Os vais a Mallorca en busca del coronavirus después de que durante meses, en el instituto, nos hayamos dejado la vida para que no os contagiéis y no contagiéis a vuestras familias", comienza la misiva difundida por el Diario de Mallorca.

Marco Alario, que es también escritora, recuerda como ejemplo de irresponsabilidad anterior por parte de los alumnos "un arduo debate que tuvo con dos alumnas (una de ellas, al parecer negacionista) porque pretendieron que el equipo directivo cambiara las fechas de los exámenes para ellos poder irse cuando la agencia imponía y "se tuvo que tragar como un sapo de dos kilos de gordo, las palabras de una alumna que cuando fue a recoger su orla y las de los compañeros/amigos que estaban en Mallorca, soltó un: "Estoy aquí por culpa vuestra porque si no llega a ser por el de Lengua yo estaría en Mallorca con los demás"".

Recrimina a los estudiantes que hayan dicho "que no les obligaban a llevar mascarilla". "¿Perdón?, ¿en serio?, ¿a estas alturas hay que "obligar" a futuros universitarios a llevar mascarilla?, ¿a qué jugamos?,¿vamos a dejarnos chantajear por un argumento tan infantil usado de forma torticera por personas que han jugado a ser adultos viajando a kilómetros de sus hogares para, no nos engañemos, cogerse una cogorza detrás de otra lejos de padre/madre?, ¿en qué quedamos?, ¿adultos o niños?", responde.

"A veces pienso que el ser humano está mejor confinado. Luego pienso que la mezquindad es minoritaria y me consuelo un poco. Pero poco, porque si algo he aprendido este año, con toda la información que manejo como jefa de estudios adjunta, como coordinadora Covid y como rara avis que no entiende otra forma de vida que en sociedad, capaz de anteponer su grupo o a otro miembro de este frente a sí misma como ente individual, es que hemos vuelto a fracasar por culpa del individualismo, del egoísmo y de un egocentrismo mal gestionado". Esta profesora reconoce que los últimos nueves meses "han sido los peores de su vida" porque ha tenido "una responsabilidad que no me correspondía".

Termina asegurando con frustracion: "La gente dice que lo hemos hecho muy bien. ¿Muy bien? Si lo hubiera hecho muy bien, la egoísta panda de mezquinos que se ha ido a Mallorca a hacer lo que les ha salido del nabo después de llevar nueve meses escuchando mis instrucciones y consejos, se habría quedado en su maldita casa". Por ello "se despide del cargo, agotada y derrotada. Que después de nueve meses no reconozcan el "Carpe Diem" en Garcilaso tiene un pase... pero que se vayan al encuentro de la muerte, no".

Marta Marco Alario concluye con una petición de fondo para no seguir creando "adultos infantilizados, egoístas y flojos": "Sigo clamando en este desierto por una reforma efectiva del sistema educativo que nos devuelva las horas de Literatura secuestradas, de Historia y de Filosofía en la lengua en la que amamos (no a la que amamos) y que se dejen de nimiedades. Hace falta Pensamiento en una sociedad individualista que hace aguas por todas partes. Ah, por cierto, mi EPI, sigue sin llegar".


miércoles, 2 de junio de 2021

 

REFLEXIÓN



Tarde que temprano perdemos la guerra contra el tiempo...
Nuestra juventud se nos escapa del cuerpo y la gravedad fuerte y descarada se toma todo aquello que cuidadosamente nos hemos esforzado por mantener en su lugar..
Ya no hay cremas ni pomadas que borren las marcas de tantas risas, penas, trasnochos y enojos de nuestro semblante...
Tomamos vitaminas, colágeno, limón, jengibre, vinagre de manzana, miel y omega 3 y cuanta fórmula hechicera se nos atraviese....
Comemos menos para llenarnos de hambre...
Sudamos cuando hace frío y el sueño nos desvela...
Un día nos damos cuenta que no hay tacón cómodo, que no vemos sin gafas y las raíces de nuestras canas crecen sin piedad...
Que nuestra cintura se va emparejando y nuestras rodillas se van redondeando...
Un día, nos cansamos de imitar en el espejo, a aquella joven que fuimos..
Nos miramos de frente, sin luz cálida ni sombras y por fin aceptamos que hemos vivido más vida de la que nos queda....
Y que bello que ha sido...
Haberlo vivido y sentido..
Haber dado tanto amor, como haberlo recibido...
Adquirir la experiencia y aprender de paciencia...
Que importa si ganó la gravedad,
que perdimos la guerra contra las arrugas..
Que nos cansamos de hundir el estómago... De sacar el pecho y las pompas...
Que importa si la belleza ya sale del alma..
Si, esa belleza es infinita y llenita de amor y perdón...
Que importa que vamos pa viejas...
Que las hay más jóvenes y más bellas.
Que importa si tenemos la vida y cada experiencia nos pinta de sabiduría..
Que honor haber sido y continuar siendo madres, esposas, novias, amantes, hermanas, abuelas y amigas..
Que aun nos queda mucho amor por vivir y llega sin exigir ni pedir...
Que maravillosa es esta etapa de ser como somos, de amarnos tal cual.
Que lindo es seguir adelante con todo lo vivido y aprendido...
Piensa y actúa en positivo desde el Amor.

(REDES SOCIALES)

martes, 1 de junio de 2021

 

El Dr. Ovidio, Neurólogo Pediatra, alerta sobre una tragedia silenciosa que se está desarrollando hoy por hoy en nuestros hogares.
Hay una tragedia silenciosa que se está desarrollando hoy por hoy en nuestros hogares, y concierne a nuestras más preciosas joyas: nuestros hijos. ¡Nuestros hijos están en un estado emocional devastador! En los últimos 15 años, los investigadores nos han regalado estadísticas cada vez más alarmantes sobre un aumento agudo y constante de enfermedad mental infantil que ahora está alcanzando proporciones epidémicas:
Las estadísticas no mienten:
• 1 de cada 5 niños tiene problemas de salud mental
• Se ha notado un aumento del 43% en el TDAH
• Se ha notado un aumento del 37% en la depresión adolescente
• Se ha notado un aumento del 200% en la tasa de suicidios en niños de 10 a 14 años
¿Qué es lo que está pasando y qué estamos haciendo mal?
Los niños de hoy están siendo sobre-estimulados y sobre-regalados de objetos materiales, pero están privados de los fundamentos de una infancia sana, tales como:
• Padres emocionalmente disponibles
• Limites claramente definidos
• Responsabilidades
• Nutrición equilibrada y un sueño adecuado
• Movimiento en general pero especialmente al aire libre
• Juego creativo, interacción social, oportunidades de juego no estructurados y espacios para el aburrimiento
En cambio, estos últimos años se los ha llenado a los niños de:
• Padres distraídos digitalmente
• Padres indulgentes y permisivos que dejan que los niños “gobiernen el mundo” y sean quienes pongan las reglas
• Un sentido de derecho, de merecerlo todo sin ganárselo o ser responsable de obtenerlo
• Sueño inadecuado y nutrición desequilibrada
• Un estilo de vida sedentario
• Estimulación sin fin, niñeras tecnológicas, gratificación instantánea y ausencia de momentos aburridos
¿Qué hacer?
Si queremos que nuestros hijos sean individuos felices y saludables, tenemos que despertar y volver a lo básico. ¡Todavía es posible! Muchas familias ven mejoras inmediatas luego de semanas de implementar las siguientes recomendaciones:
• Establezca límites y recuerde que usted es el capitán del barco. Sus hijos se sentirán más seguros al saber que usted tiene el control del timón.
• Ofrezca a los niños un estilo de vida equilibrado lleno de lo que los niños NECESITAN, no sólo de lo que QUIEREN. No tenga miedo de decir “no” a sus hijos si lo que quieren no es lo que necesitan.
• Proporcione alimentos nutritivos y limite la comida chatarra.
• Pase por lo menos una hora al día al aire libre haciendo actividades como: ciclismo, caminata, pesca, observación de aves / insectos
• Disfrute de una cena familiar diaria sin teléfonos inteligentes o tecnología que los distraiga.
• Jueguen juegos de mesa como familia o si los niños son muy chiquitos para juegos de mesa, déjese llevar por sus intereses y permita que sean ellos quienes manden en el juego
• Involucre a sus hijos en alguna tarea o quehacer del hogar de acuerdo a su edad (doblar la ropa, ordenar los juguetes, colgar la ropa, desembalar los víveres, poner la mesa, dar de comer al perro etc.)
• Implemente una rutina de sueño consistente para asegurar que su hijo duerma lo suficiente. Los horarios serán aún más importantes para los niños de edad escolar.
• Enseñar responsabilidad e independencia. No los proteja en exceso contra toda frustración o toda equivocación. Equivocarse les ayudará a desarrollar resiliencia y aprenderán a superar los desafíos de la vida,
• No cargue la mochila de sus hijos, no lleve sus mochilas, no les lleve la tarea que se olvidaron, no les pele los plátanos ni les pele las naranjas si lo pueden hacer por sí solos (4-5 años). En vez de darles el pez, enséñeles a pescar.
• Enséñeles a esperar y a retrasar la gratificación.
• Proporcione oportunidades para el “aburrimiento”, ya que el aburrimiento es el momento en que la creatividad despierta. No se sienta responsable de mantener siempre a los niños entretenidos.
• No use la tecnología como una cura para el aburrimiento, ni lo ofrezca al primer segundo de inactividad.
• Evite el uso de la tecnología durante las comidas, en automóviles, restaurantes, centros comerciales. Utilice estos momentos como oportunidades para socializar entrenando así a los cerebros a saber funcionar cuando estén en modo: “aburrimiento”
• Ayúdeles a crear un “frasco del aburrimiento” con ideas de actividades para cuando están aburridos.
• Esté emocionalmente disponible para conectarse con los niños y enseñarles auto-regulación y habilidades sociales:
• Apague los teléfonos por la noche cuando los niños tengan que ir a la cama para evitar la distracción digital.
• Conviértase en un regulador o entrenador emocional de sus hijos. Enséñeles a reconocer y a gestionar sus propias frustraciones e ira.
• Enséñeles a saludar, a tomar turnos, a compartir sin quedarse sin nada, a decir gracias y por favor, a reconocer el error y disculparse (no los obligue), sea modelo de todos esos valores que inculca.
• Conéctese emocionalmente – sonría, abrace, bese, cosquillee, lea, baile, salte, juegue o gatee con ellos.
Artículo escrito por El Dr. Luis Rojas Marcos, Psiquiatra.