miércoles, 7 de julio de 2021

 Así es la vida.




He leído muchos libros, pero me he olvidado de la mayoría. Pero entonces, ¿cuál es el propósito de la lectura? "
Esta fue la pregunta que un alumno le hizo una vez a su Maestro. El Maestro no respondió en ese momento. Sin embargo, después de unos días, mientras él y el joven alumno estaban sentados cerca de un río, dijo que tenía sed y le pidió al niño que le trajera un poco de agua con un colador viejo y sucio que había en el suelo.
El alumno se sobresaltó, porque sabía que era un pedido sin lógica.
Sin embargo, no pudo contradecir a su Maestro y, habiendo tomado el cedazo, comenzó a realizar esta absurda tarea.
Cada vez que sumergía el colador en el río para traer un poco de agua para llevar a su Maestro, ni siquiera podía dar un paso hacia él, ya que no quedaba ni una gota en el colador.
Lo intentó y lo intentó decenas de veces pero, por mucho que trató de correr más rápido desde la orilla hasta su Maestro, el agua siguió pasando por todos los agujeros del tamiz y se perdió en el camino.
Agotado, se sentó junto al Maestro y dijo: "No puedo conseguir agua con ese colador. Perdóname Maestro, es imposible y he fallado en mi tarea”.

“No - respondió el anciano sonriendo - no has fallado. Mira el colador, ahora brilla, está limpio, está como nuevo. El agua, que se filtra por sus agujeros, la ha limpiado ".
“Cuando lees libros - prosiguió el viejo Maestro - eres como un colador y ellos son como agua de río. No importa si no puedes guardar en tu memoria toda el agua que dejan fluir en ti, porque los libros, sin embargo, con sus ideas, emociones, sentimientos, conocimientos, la verdad que encontrarás entre las páginas, limpiarán tu mente y espíritu, y te convertirán en una persona mejor y renovada. Este es el propósito de la lectura ”.
Texto: Nefertiti Madisson Pipila.


viernes, 2 de julio de 2021

 

La carta viral de una jefa de estudios indignada: "Os vais a Mallorca en busca del coronavirus después de dejarnos la vida para que no os contagiéis"



Marta Marco Alario, profesora de Lengua y jefa de estudios en un instituto de Madrid expresa su frustración en una carta en la que lamenta que la sociedad esté creando "adultos infantilizados, egoístas y flojos"

El macrobrote de coronavirus por los viajes de estudios de cientos de estudiantes a Mallorca ha desencadenado una gran preocupación y estupor en gran parte de España. Y mucha indignación. Marta Marco Alario, una profesora de Lengua y Literatura y jefa de estudios adjunta en un instituto del Este de Madrid afectado por los contagios ha volcado esas emociones, especialmente la última, en una carta que no ha tardado en viralizarse como expresión de una enorme frustración que le ha llevado incluso a dimitir como coordinadora Covid del centro.

"Sí, mi instituto es uno de los cuatro que también se han visto salpicados por este brote y la responsabilidad es única y exclusivamente de las personas que se han contagiado (alumnos del centro, muchos de ellos menores aún -pero con sobrada información de la capacidad de contagio y funcionamiento de este SARS-, y de los familiares que se lo han permitido) porque como esta coordinadora covid les dijo a cuatro de estos alumnos (dos de ellas finalmente fueron al viaje y otros dos, afortunadamente y gracias a haber suspendido la asignatura de Lengua, no): "Os vais a Mallorca en busca del coronavirus después de que durante meses, en el instituto, nos hayamos dejado la vida para que no os contagiéis y no contagiéis a vuestras familias", comienza la misiva difundida por el Diario de Mallorca.

Marco Alario, que es también escritora, recuerda como ejemplo de irresponsabilidad anterior por parte de los alumnos "un arduo debate que tuvo con dos alumnas (una de ellas, al parecer negacionista) porque pretendieron que el equipo directivo cambiara las fechas de los exámenes para ellos poder irse cuando la agencia imponía y "se tuvo que tragar como un sapo de dos kilos de gordo, las palabras de una alumna que cuando fue a recoger su orla y las de los compañeros/amigos que estaban en Mallorca, soltó un: "Estoy aquí por culpa vuestra porque si no llega a ser por el de Lengua yo estaría en Mallorca con los demás"".

Recrimina a los estudiantes que hayan dicho "que no les obligaban a llevar mascarilla". "¿Perdón?, ¿en serio?, ¿a estas alturas hay que "obligar" a futuros universitarios a llevar mascarilla?, ¿a qué jugamos?,¿vamos a dejarnos chantajear por un argumento tan infantil usado de forma torticera por personas que han jugado a ser adultos viajando a kilómetros de sus hogares para, no nos engañemos, cogerse una cogorza detrás de otra lejos de padre/madre?, ¿en qué quedamos?, ¿adultos o niños?", responde.

"A veces pienso que el ser humano está mejor confinado. Luego pienso que la mezquindad es minoritaria y me consuelo un poco. Pero poco, porque si algo he aprendido este año, con toda la información que manejo como jefa de estudios adjunta, como coordinadora Covid y como rara avis que no entiende otra forma de vida que en sociedad, capaz de anteponer su grupo o a otro miembro de este frente a sí misma como ente individual, es que hemos vuelto a fracasar por culpa del individualismo, del egoísmo y de un egocentrismo mal gestionado". Esta profesora reconoce que los últimos nueves meses "han sido los peores de su vida" porque ha tenido "una responsabilidad que no me correspondía".

Termina asegurando con frustracion: "La gente dice que lo hemos hecho muy bien. ¿Muy bien? Si lo hubiera hecho muy bien, la egoísta panda de mezquinos que se ha ido a Mallorca a hacer lo que les ha salido del nabo después de llevar nueve meses escuchando mis instrucciones y consejos, se habría quedado en su maldita casa". Por ello "se despide del cargo, agotada y derrotada. Que después de nueve meses no reconozcan el "Carpe Diem" en Garcilaso tiene un pase... pero que se vayan al encuentro de la muerte, no".

Marta Marco Alario concluye con una petición de fondo para no seguir creando "adultos infantilizados, egoístas y flojos": "Sigo clamando en este desierto por una reforma efectiva del sistema educativo que nos devuelva las horas de Literatura secuestradas, de Historia y de Filosofía en la lengua en la que amamos (no a la que amamos) y que se dejen de nimiedades. Hace falta Pensamiento en una sociedad individualista que hace aguas por todas partes. Ah, por cierto, mi EPI, sigue sin llegar".