sábado, 9 de noviembre de 2019

PORQUE HE PODIDO Y HE QUERIDO..

"Sí, sí... maestro vocacional, pero masoquista".
"¿Qué vas a hacer cuando te jubiles, si has vivido entregado a tu trabajo toda tu vida?".
" Cuando te jubiles, los dos primeros meses serán como unas vacaciones de verano, pero...¿y después?".

Comentarios como los anteriores me hacían  mi hijo,  mi hermano y algún que otro compañero de trabajo.


Me siento muy afortunado. No me cansaré de repetirlo. He desarrollado la docencia sin salir de Antequera, durante 35 años mientras que muchos de los aquí presentes estabais de sierra en sierra , como bandoleros/as , por esos lindos pueblos de Andalucía. He conocido maestros/as de una calidad personal y profesional inmensa y varias generaciones de alumnos y alumnas que me han enseñado mucho. Soy afortunado porque dejo mucho y porque me llevo mucho. 
Podría haber seguido algunos añitos más, pero a pesar de mi amor por esta profesión … no lo hice, y no por nada...simplemente porque así lo he querido. Punto.
Los últimos meses no fueron muy buenos, me sentía como ese padre que deja a su hijo en un campamento por primera vez.  Como si el cole fuese un barco que se quedara sin capitán. Como si el hecho de no estar ahí, en el campo de batalla, los que se quedan y más jóvenes, no pudieran hacerlo igual o mejor que yo.Pero era consciente de que estaba equivocado. Lo harán mejor, de otra manera, pero mejor y por sí mismos. Son otros tiempos, otras exigencias, otras presiones sociales, familiares, institucionales...y nuevos recursos ( recuerdo cuando editábamos la revista del colegio usando la máquina de escribir, la fotocopiadora y el corta y pega con tijeras y pegamento...) ¡Pero"vualá"! ya no podía seguir, ya llegó mi momento, tenía que dar paso a lo nuevo. Y me fui satisfecho, orgulloso, en paz...a veces pensaba que debía sentirme culpable por no sentirme culpable.
Y es que los últimos cursos escolares no fueron muy buenos. Podría decir que la burocracia fue mermando mi vocación poquito a poco. Muchos añadirían la valoración social en baja hacia nuestra labor, el poco apoyo familiar, la impresión de existir una cierta desconfianza por parte de la administración, el aumento de centros de compensación educativa ( como si desde hace algunos años el alumnado en un tanto por cierto preocupante fuera de necesidades educativas)... Estaba más tiempo en los despachos, con el Séneca , gastando vista ante el PC, rodeado de documentos de planes, proyectos, programas, programaciones, etc. que en mi aula con mis niños y mis niñas...¡¿ para cuando enseñar y educar?!
Los alumnos y las alumnas siempre han sido el centro de la educación, los protagonistas …¿indiscutibles?  Jamás la burocracia ha tenido tanto protagonismo . Yo era feliz desarrollando mi labor de maestro, pero en el aula, rodeado de discentes más o menos díscolos, con sus días más o menos buenos, más o menos malos...porque si fuesen angelitos, el colegio sería el cielo. Entonces no sería lo mismo. Recuerdo lo que un compañero decía en tono de broma: " No sé de qué se quejan estos maestros, si en el colegio se está muy bien...pero sin niños".
En fin, no es el momento de buscar responsables ,ni de buscar a quienes echar la culpa aunque en el fondo sea inevitable porque todo hay que decirlo...simplemente son etapas de tu vida que debes ir cerrando de la mejor forma posible y  ojalá con un alto nivel de satisfacción. Nos jubilamos porque hemos podido hacerlo.
Nuestra experiencia es un gran tesoro, si de alguna manera la reciben como herencia las nuevas generaciones, mejor. Que la utilicen lo mejor que puedan, pero hay que reconocer que cada equis años, debe llegar la renovación en esta empresa , de hecho llega...la jubilación es una señal. Dejas tu sitio porque vienen otros y tú lo aceptas de forma jubilosa y si es posible de forma resiliente: aceptando, afrontando y con una actitud sincera de alegría y felicidad.
Ánimo. Felicidad. Que otros sesenta no vamos a cumplir.

bmg´2019








miércoles, 30 de octubre de 2019

PERDÓNANOS LUCÍA, Y GRACIAS.

No existe el maestro perfecto. 
Cuando te jubilas dispones de un tiempo, mucho tiempo, para muchas cosas y entre ellas, tiempo para pensar. Igual no sirve para nada, ya que has terminado una etapa de la que estás muy orgulloso  y porque, en general lo hiciste bastante bien...Pero en el fondo debo reconocer que durante tantos años desarrollando una labor vocacional y tan maravillosa, hubo etapas buenas y menos buenas. Hice cosas grandes junto a los chavales ( así me lo dicen la mayoría de ellos), pero sé que pude hacerlo mejor en otras etapas y con algunos chavales. Y si pienso mucho, el cuadro que veo ahora pintado y que hemos creado entre todos, podría haber sido mejor. 

Me gusta Facebook. Tengo muchos "amigos" y "amigas". Entre ellos/as hay muchos exalumnos/as. A la fecha todavía hay algunos/as que me piden "amistad". Y procedo a admitirlos/as.
Y he aquí el motivo que me ha animado a escribir.
Recientemente me ha solicitado "amistad" un exalumno. Voy a reproducir ( corregida ) nuestra conversación. Evitaré escribir los verdaderos nombres.

ÉL: ¡ Hola cuanto tiempo !
YO: Hola. Jajajaja.Sí. Mucho tiempo. Espero estés bien. Un abrazo.
ÉL: Igualmente. Me acuerdo mucho de Aguirre. Allí estábamos protegidos. La vida no es igual. Muchos palos. ¿Cómo está la señorita Marta? Espero que bien. Besos para todos.
YO: Sigue trabajando en el colegio. Yo me jubilé hace diez meses.
ÉL: ¡Qué bien! Me habéis dado los mejores años de mi vida. Sueño que estoy allí muchas veces y cuando me despierto me mosqueo. Gracias a todos. Me habéis hecho un hombre. Me habéis infundado valores que es lo que cuenta.
YO:  Una época inolvidable. Muchos abrazos y a tu hermano.
ÉL: No, hermana. Se llama Lucía. Un pedazo mujer. Quien la ve envidia su cuerpo, operada ya mujer.Por ella yo era más rebelde allí . Siempre le pegaban en épocas del  Mateo; Luis,el de Málaga...lo pasamos mal. Era mi hermano, mariquita o no, y en el autobús hasta llegar al colegio y mientras llegaban los maestros, me la acorralaban en el patio chico los lunes por la mañana.
YO: En aquella época pudimos hacer más por ella y no lo hicimos. Para que veas que perfectos no fuimos. Le das millones de besos de nuestra parte. Y espero le vaya bien la vida. Dile que ha sido muy valiente. Ol y ole por Lucía.
ÉL: Gracias. Pero también sé que éramos muchos y tampoco se puede estar en todo. Solo digo que os quiero y perdón por todo y agradecido por los valores que me inculcásteis. (...).
Besos a tu mujer.

Y recuerdo a los dos hermanos, siempre sancionados por esa fama de niños díscolos. Ahora pienso que sufrían por los actos de los compañeros y por los actos de los maestros. Y no es porque no hiciéramos nada. Sabíamos de sobra que su hermano era una niña en el cuerpo de un niño. Que sufría acoso, motivo de su rebeldía, y que los educadores estábamos por el respeto, la integración...pero era esa época donde creo que fallé, fallamos.

Hoy he estado recordando a ambos, a él y a su hermana. Estudios, comedor, patios, talleres, dormitorios... En muchos momentos me he sentido mal. En otros algo mejor. Ahora reconozco y valoro la rebeldía de ambos. Uno por sufrir por su hermano(a) pero firme en su papel, sin importar maltrato por ambos bandos. Lucía, por no ocultar jamás su condición de mujer. Y más valor tiene si pensamos en aquella época, donde la palabra bulling ni existía ¡ Y una vez más un maestro aprende de sus alumnos! Y el que pide perdón, recibe la misma petición y además con agradecimiento.
Nunca me dolerá la boca al decir que aquellos años, diecisiete años, serán inolvidables.

bmg´2019







SAN HALLOWEEN

Nada tengo en contra de la alegría y la fiesta. Tampoco me importa los recursos o motivos, y ni si son importados. Eso sí, soy de los que defiendo el "respeto" en todos aquellos contextos festivos y lúdicos. Y ya estamos llegando.



Halloween no es nuestro ( aunque parezca que cada vez así sea). No pasa nada, aunque parezca que existe la necesidad de copiar  costumbres de otros países para divertirnos...¡ pero sea todo por la fiesta ! Pero no pasa nada si tras un día de loca fiesta, el siguiente dé paso a las emociones y sentimientos; y aunque menos modernos,  forman parte de nuestras tradiciones y cultura, a  favor de valores familiares sobre otros muy importantes.

Y aquí digo yo que debemos educar a las futuras generaciones. Tenemos un reto y un deber los mayores, a parte de creencias religiosas. Hablo de valores en general.
 Podemos incorporar lo que queramos, pero debemos evitar que "sustituyan" lo que es de siempre  muy nuestro, de todos.

Digo yo que si le ponemos el término "San" a Halloween, la cosa decaería un poco...




martes, 22 de octubre de 2019

NIÑOS DE LA INMERSIÓN, FÁBRICA DE PATRIOTAS



NI SE PUEDE, NI SE QUIERE...¿ O QUÉ ?


Durante tres décadas, el nacionalismo construyó su escuela mientras Madrid miraba hacia otro lado. Su fin de «impulsar el sentimiento nacional catalán de los profesores, padres y estudiantes» se ha cumplido con creces.


Fuente:https://www.elmundo.es/espana/2017/09/26/59c91dbf468aebe2658b4590.html




John H. Elliott contaba estupefacto que en una ocasión se puso a conversar con un universitario catalán y el chico se mostró empeñado en convencerlo de que la Guerra Civil había sido un conflicto de España contra Cataluña. Según el hispanista británico, toda una generación «ha aprendido una Historia deformada». Son los jóvenes que han crecido dentro de la llamada inmersión lingüística, un sistema que el nacionalismo -con el argumento de que hay que priorizar el catalán en las aulas porque está en desventaja frente al castellano- ha conducido hasta el extremo y ha retorcido hasta convertirlo en un modelo de exclusión y adoctrinamiento.


El separatismo lleva desde los 80 utilizando la escuela para propagar su sentido de patria. Detrás de los niños de Olot, de los adolescentes que estos días faltan a clase para ir a pegar carteles por el 1-O, de esos críos que se manifiestan con esteladas anudadas al cuello, existe todo un proyecto que ha ido expandiéndose mientras los sucesivos gobiernos de la nación -también los del PP- hacían como que no se enteraban.

Son muchas las voces que coinciden en que la escuela catalana es un fértil campo de cultivo en el que buena parte de los profesores simpatiza con el nacionalismo. Los directores son nombrados prácticamente a dedo por la Generalitat (fue la Lomce la que dio más poder a la Administración autonómica en las designaciones) y conforman su «guardia pretoriana». Las plazas de inspectores suelen cubrirse por docentes catalanes en comisión de servicio porque hace años que no se convocan oposiciones. La Alta Inspección del Estado tiene un margen limitado de actuación porque no puede entrar en un colegio sin el permiso del Govern. Ni siquiera puede acceder a los proyectos lingüísticos.
Por eso, no se garantizan ni el uso del castellano como lengua vehicular de la enseñanza ni la neutralidad política e ideológica en los centros públicos, tal y como denuncia el informe. Déficits de calidad democrática en Cataluña, publicado en mayo por Sociedad Civil Catalana.





Los libros



Basta con recorrer cualquier biblioteca escolar para hacerse una idea de lo que pasa. La de un colegio del centro de Barcelona -de esos que dicen que educan «para que los niños sean felices»- es muy reveladora: en la estantería de Historia de España apenas descansan tres escuálidos libros; hay, en cambio, decenas de volúmenes dedicados a la cuestión catalana.


Los libros de texto llevan contenidos irreales que dan a entender que Cataluña es otro país de la UE, sostienen que el Estatut está por encima de todas las leyes y hablan de una inexistente «Corona catalanoaragonesa», como ocurre con manuales de Vicens Vives, Barcanova o Santillana. Las fachadas de algunos colegios lucen con orgullo banderas independentistas y en los patios se ha dado una contundente orden: «Aquí juguem en català». ¿Qué diríamos si en el recreo de una escuela de Lavapiés apareciera un cartel que dijera: «Aquí se juega en español»?

Para entender cómo hemos llegado a esto hay que remontarse a 1983, cuando la Ley de Normalización Lingüística de Cataluña puso los cimientos de un modelo que supuestamente tenía como fin preservar una lengua minoritaria, el catalán, que durante la Dictadura había sido perseguida y silenciada. Había que protegerla y darle prioridad porque, si no, podía perecer aplastada por el castellano.

La reivindicación del uso del catalán como lengua vehicular de la enseñanza se fraguó en una serie de escuelas que durante el franquismo habían sido privadas. Las cooperativas de padres o profesores integradas en el CEPEPC eran catalanistas, laicas y mixtas, y utilizaban pedagogías innovadoras, frente a los colegios católicos, castellanos y tradicionales que entonces imperaban en toda España. Desde 1979, la Generalitat fue integrando estas escuelas progresistas en la red pública y convirtió en funcionarios a sus profesores.


La esencia



En una de ellas, la mítica Costa i Llobera de Barcelona, estudiaron varios alumnos que luego se convertirían en altos cargos educativos del Govern, impulsores de una política que hizo de la lengua su columna vertebral. También influyó la Escola Thau, fundada en Pedralbes por el histórico pedagogo Joan Triadú, uno de los referentes intelectuales de Jordi Pujol y de Artur Mas. A partir de ahí fue tomando consistencia esa idea de la lengua como elemento articulador de una nación. «La lengua catalana es el ADN de Cataluña», dejó dicho Pasqual Maragall.


En 1990, El País y El Periódico sacaron a la luz el borrador del que iba a ser el programa ideológico de Convergència. Algunos de sus objetivos eran «impulsar el sentimiento nacional catalán de los profesores, padres y estudiantes», «garantizar el perfecto conocimiento de la geografía, historia y otros hechos socioculturales de Catalunya» y «potenciar el uso de la lengua catalana por parte de profesores, maestros y alumnos». Para ello planteaban la «catalanización de los programas de enseñanza», «editar y emplear libros de texto sobre la historia [...] de los Països Catalans», «reorganizar el cuerpo de inspectores» e «incidir en las asociaciones de padres, aportando gente y dirigentes que tengan criterios nacionalistas».


Como ni el PSOE ni el PP pusieron demasiado empeño en frenar estas pretensiones, el proyecto fue avanzando. Uno de los decretos autonómicos de 1992 que desarrollaba la Logse estableció que el catalán «se utilizará normalmente como lengua vehicular y de aprendizaje». Seis años después, la Ley de Política Lingüística salió adelante sin que José María Aznar, entonces en sintonía con los nacionalistas, hiciera nada por recurrirla ante el Constitucional. En 2010, el TC sentenció que el castellano debía «disfrutar de la condición de lengua vehicular» junto al catalán, pero dejando claro que las competencias eran autonómicas.


Los frenos

Después de anunciar su intención de «españolizar a los niños catalanes», el malogrado Wert puso casi todos sus esfuerzos en recuperar el honor perdido del castellano. Por primera vez, la Lomce (2013) reconoció «el derecho de los alumnos y alumnas a recibir la enseñanza en castellano, lengua oficial del Estado, y en las demás lenguas cooficiales».


Pero el ministro más impopular de Rajoy se dejó aconsejar mal y estableció un extravagante mecanismo por el que, si la Generalitat se negaba, los alumnos podían escolarizarse en colegios privados. Luego el Estado les abonaría el dinero de la matrícula y se lo descontaría al Govern. El sistema, poco práctico, no ha funcionado. Las familias que lo han pedido han sido muy pocas (apenas un centenar en cinco años) y ni siquiera en todas las provincias hay centros privados que cumplan los requisitos.


Los padres también pueden recurrir a la vía judicial, ya que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña les garantiza desde 2014 su derecho a aprender el 25% de las horas lectivas en castellano. Esto significa que, además de la asignatura de Lengua Castellana y Literatura -que es la única que suele impartirse en castellano-, las aulas de sus hijos deben recibir una materia más, normalmente Matemáticas.
Según la Generalitat, 12 centros en toda Cataluña han comenzado este curso con una asignatura más en castellano, en aplicación de estas resoluciones. En total, se han dictado unos 90 fallos, siempre favorables a los recurrentes, según Convivencia Cívica Catalana y Asamblea por una Escuela Bilingüe, colectivos que defienden los derechos de estos padres.
El 'apartheid lingüístico'

Pero estas familias se ven señaladas y sometidas a una suerte de apartheid lingüístico por parte del resto de la escuela y la mayoría ni lo intenta, para evitar conflictos con los profesores y los otros padres, que interpretan la reclamación como un ataque directo al catalán y se oponen rotundamente a que sus hijos tengan una asignatura más (son tres horas semanales) en el idioma invasor.

Tienen de su lado a la Generalitat, que sistemáticamente recurre todas las resoluciones judiciales y asegura que no hace falta más castellano porque los niños ya lo hablan en su «entorno social» y terminan la enseñanza obligatoria con el mismo nivel de competencias en ambas lenguas.

El margen para sortear todos estos obstáculos es, al final, limitado. Los libros de texto no se pueden controlar porque la ley no permite la supervisión previa. Tampoco se puede inspeccionar lo que cada día sucede dentro del aula. Y no hay forma de hacer que la Generalitat deje de incumplir la legislación estatal. El Ministerio de Educación ha llevado a Ensenyament ante la Justicia en una decena de ocasiones, pero, para cuando se resuelvan los procedimientos, la Lomce ya ni existirá.
Por otro lado, el sentir mayoritario de padres, profesores y alumnos es favorable a toda esta política. La entidad Somescola.cat, cuyo lema es Per un país de tots, decidim escola catalana, ha sido capaz de agrupar a casi medio centenar de grupos, desde los más independentistas hasta la Fundació Escola Cristiana, y se ha hecho fuerte dentro y fuera de las aulas. Ha quedado patente que el tejido educativo es un pilar relevante de las recientes protestas, que ya tienen su icono en las imágenes de los escolares concentrados en la tarea de colorear las pancartas y de los jóvenes ocupando el histórico claustro de la Universidad de Barcelona.
En realidad, todo lo que iba a ocurrir lo vaticinó una célebre alto cargo convergente de Educación, que, durante una reunión celebrada hace ya muchos años, proclamó: «Los niños de la inmersión lingüística de hoy serán los nacionalistas del mañana».Expedientan al inspector que denunció adoctrinamiento en las aulas catalanas

"Hoy no damos matemáticas, damos Infocat."

«Me lo dijo una compañera de trabajo el dos de octubre, al día siguiente al referéndum. Fue por la tarde. Yo estaba trabajando y me dice: '¿Tú sabes lo que les han dicho a los niños en el colegio hoy?'. Le respondo que no. 'Pues el mío ha venido diciendo que el profesor les ha explicado que la Policía de España pega a los abuelos cuando van a votar libremente'».

«Me asusté, claro. Mi hijo tiene siete años y obviamente de un sistema educativo espero que no le metan política en la cabeza. Estudia Primaria, no Políticas. Luego me enteré de todo. Llegaron a sacar a niños de tres años al minuto de silencio por las cargas policiales. Tres años. Los días siguientes han seguido quitando horas de otras asignaturas, como Matemáticas y Lengua Catalana, para dar una cosa que ya llaman en el colegio Infocat. Están adoctrinando a los niños, es una verdadera locura».


Lo cuenta una madre de la escuela Els Grecs, de Roses, en la Costa Brava. Algo parecido narran padres, por ejemplo, de un colegio de Solsona, a 220 kilómetros de allí. «Nos llega nuestro hijo, de cinco años, y nos da un papel con una cosa que dice que le han dicho los profesores que es muy importante y muy valiosa: lo abrimos y es una estelada. Se la han dado en clase y le han explicado que es la bandera de un pueblo libre».


'El Estado opresor ha pegado a ancianos'

Habla una madre del colegio de Roses: «Todo empezó el 2 de octubre. Hacia el mediodía, o bien el profesor que daba clase, o bien una persona ajena al centro y que todavía no nos han identificado, les cuentan a los niños que la brutal represión del día anterior bla bla bla... Sacan al patio a los de Infantil y Primaria, y minuto de silencio, sin avisar a los padres ni nada. Luego les mandan a casa con un papel en la mochila, después de contarles que al día siguiente hay huelga porque el Estado opresor ha pegado a ancianos y a niños».

Varias denuncias ante la Guardia Civil y en los tribunales han puesto sobre la mesa casos de adoctrinamiento a niños tras el 1-O, incluida la apertura de diligencias por parte de un juez de Seu d'Urgell (Lérida), por un presunto delito de incitación al odio. Este texto recoge el testimonio de varios padres de colegios catalanes protegiendo sus identidades porque, como dice uno de ellos, guardia civil además, «ahora aquí a los no independentistas se nos mira con absoluta desconfianza, empiezo a sentir una empatía importante con los moros, me siento como ellos justo después del atentado de la Rambla, explicando que son gente de paz y los demás mirándoles raro».
(...)
OLGA R. SANMARTÍN
( Fuente:http://xcarrio.blogspot.com/2017/11/ninos-de-la-inmersion-fabrica-de.html )







lunes, 30 de septiembre de 2019

CINCO FRASES


CINCO FRASES QUE DEBES DECIRLE A 
TUS HIJOS CADA DÍA



Las palabras tienen un gran poder y, especialmente las que pronuncian los padres, pueden enseñarles a ser mejores personas, a ser comprometidos, a esforzarse, a compartir y, sobre todo, a encontrarse a sí mismos para que puedan convertirse en adultos seguros y fuertes.
( Natalia Martín )


domingo, 29 de septiembre de 2019

BENDITOS AÑOS SESENTA



Las manos a la cabeza , caras incrédulas o de pavor cuando les contaba a mis alumnos episodios de mis tiempos de estudiante. Años sesenta, finales.
Les decía que a pesar de todo, me encantaba ir al colegio, estudiar y que era un buen estudiante "asustado". En aquella época pocos iban contentos a la escuela, salvo los docentes ( al contrario de hoy en día).
Allí estaba Don Mi Maestro, sentado y cigarro en mano. Pero era tan alto y fuerte...no recuerdo haberlo oído gritar nunca. No hacía falta, con solo verlo...mirando entrar a los más de treinta niños y niñas.
Uno a uno le íbamos diciendo de memoria la lección del día. Palabra a palabra, puntos y comas...él miraba el libro y anotaba en su cuaderno...y repartía coscorrones, tirones de patillas, empujones y...unos tortazos antológicos, inolvidables, sonoros...melodía que era armonizada por el llanto de aquellos que se dejaban alguna palabra atrás, mostraba alguna duda...o simplemente era más torpe y la memoria les fallaba, porque me consta que todos/as dedicábamos tiempo por las tardes a las tareas escolares.
Les comentaba a mis alumnos que nos sentíamos desamparados. No podíamos contar con nuestros padres. Habían delegado todo el poder en el maestro, en la escuela...por lo que había que seguir caminando a diario, fueras más o menos listo, fueras más o menos torpe. No había apoyo, ni refuerzo... allí se daba por sentado que todos éramos capaces de llegar a la meta, como fuera o fuese...¡y fuera historias !

Recuerdo que Don Mi Maestro aquella mañana explicó la división por dos cifras. No volvió a explicarla. Escribió una en el encerado y fuimos pasando varios, uno a uno, para resolverla...y digo varios porque Don Mi Maestro dejó de pedir "voluntarios", creo que le dolía la mano de repartir tortazos. Yo fui uno de los "voluntarios". Jamás olvidaré los dos tortazos...¡ jamás!

Aquella tarde me busqué la vida. Mi hermano me ayudó. Y antes de ir a la cama ya sabía dividir entre dos y más cifras.

Hoy van los educandos todo felices al cole  y los educadores ...muchos no. Los papis mandan en los centros educativos. 

¡ Y ahora hay violencia escolar, familiar, social...protagonizadas por menores!

¡ La de barbaridades que hacen nuestros chavales !

Benditos años sesenta …



¿ QUÉ ESTÁ PASANDO...?


esDIARIO-EDITORIAL



La sociedad debe preguntarse en voz alta, sin ambages, por la crisis de valores elementales que aflora a diario y se remata con espeluznantes casos, clímax de un problema mayor.

En apenas 24 horas hemos conocido, conmocionados, a dos sucesos especialmente crueles cometidos por adolescentes. De un lado, el probable asesinato de un bebé a manos de su padre, un niño de 16 años que tiró al río a su pequeño, dado a luz por una niña de 13 años en la soledad de un lúgubre motel.
De otro, la paliza sufrida por otra niña, a las puertas de su instituto, a manos de una jauría de compañeras que además grabaron las imágenes difundidas luego públicamente. Son dos casos distintos, pero unidos por un nexo común.
La falta absoluta de humanidad, de escrúpulos, de conciencia y de sentido del mal. En una palabra, de valores esenciales para conducirse por la vida con el más elemental civismo. No se puede apelar a la inmadurez ni a la irresponsabilidad como explicación de comportamientos tan salvajes, pues la distinción entre lo correcto y lo incorrecto no necesita ni de una gran educación ni de una edad avanzada.
Tampoco basta con apelar al exhibicionismo tecnológico que, en casos como el del acoso escolar, suelen acompañar a las agresiones, en una especie de ceremonia de publicitación de la proeza que a veces se comete precisamente con ese fin exclusivo.


Tiene que haber algo más, y aunque la responsabilidad de delitos tan graves siempre es individual, la sociedad y sus instituciones han de reflexionar en voz alta, sin medias tintas, con arrojo, sobre qué está pasando para que la violencia aflore con tanto estrépito a edades tan tiernas.
Nadie lo afronta
Seguramente falla el esquema tradicional de la educación, sustentado en tres pilares esenciales como son la familia, la calle y la escuela. Y con seguridad ninguno de ellos tiene en exclusiva la solución, que tampoco puede ser sectorial. 
Las sociedades proyectan de manera mecánica los valores que marcan su tiempo, y éstos derivan de esa triple realidad, hoy sin duda en crisis por un sinfín de factores económicos, laborales y meramente culturales. Aceptar la dimensión de ese problema, que encuentra en casos así un cruel clímax pero se manifiesta en múltiples detalles cotidianos, es el primer paso. Pero nadie parece dispuesto a darlo.

Aunque la responsabilidad de delitos tan graves siempre es individual, la sociedad y sus instituciones han de reflexionar en voz alta, sin medias tintas