-¡Claro como estás jubilado...!- me dicen algunos.
Relativamente bien porque hace una semana volví a sentirme igual debido a los sentimientos y emociones que durante algo más de treinta y cinco años me acompañaron durante esos días. Creo que es algo normal y que le habrá ocurrido a más de uno/a.
Hoy, dos de septiembre, sigo de vacaciones, jubilado y en casa escribiendo. Esos sentimientos y emociones van perdiendo protagonismo poco a poco, al paso de las horas y... ¡ me doy cuenta que en realidad, sigo echando de menos las primeras horas del primer día ! Primer encuentro, saludos, abrazos y besos, bienvenida a los nuevos, muchas risas, anécdotas e historias del verano...y poco más.
Todo acaba cuando empieza la primera reunión no tan informal, aunque sea la primera y se van poniendo sobre la mesa los retos para el nuevo curso: proyectos, programaciones, adaptaciones, planes, órdenes y decretos...a veces más de lo mismo, a veces novedades...burocracia. ¡Y pensar que hace algunos años más que nada nos preocupaba adornar nuestra clase y pasillos para dar la bienvenida a nuestros alumnos/as... !
La carga burocrática me derrotó. Las ideas de tantos pensadores de la administración, sentados en sus despachos y lejos de la pura realidad educativa...me derrotaron. La política, me derrotó. Pero me siento un maestro vencedor en otras grandes batallas, rodeado de grandes maestros y maestras que me ayudaron y que siguen ganando batallas a pesar de todo.
Pero ya está, poco más de lo mucho que ha habido, hay y habrá. ¡ Feliz curso, buena batalla !









