sábado, 11 de abril de 2020

LA DOCENCIA EN TIEMPOS DE CRISIS SANITARIA

Juan José de Haro, es doctor en Biología en la Universidad Autónoma de Barcelona y docente de Matemáticas e Informática en ESO y Bachillerato. Tras la situación que ha provocado la crisis sanitaria del Coronavirus, reflexiona sobre el trabajo docente a distancia analizando los errores, pero también proponiendo una serie de buenas prácticas que lleven a un cambio en el futuro proceso de aprendizaje entre los estudiantes.


Si hace unos meses se hubiese propuesto realizar un ensayo práctico de los conocimientos digitales del profesorado español impartiendo clases de forma exclusiva a través de Internet, se hubiese orga­nizado un revuelo de repercusiones inimaginables. No serían pocos los que aducirían una gran cantidad de impedimentos para un experimento de este tipo:
  • Los estudiantes y docentes no están preparados tecnológicamente y no cuentan con los equipos necesarios para llevarlo a cabo.
  • El profesorado carece de los conocimientos suficientes para pasar del medio físico, presen­cial, al virtual.
  • Previamente se hubiese tenido que formar a los docentes con ingentes cantidades de cursos sobre los más variados temas como: ‘La clase online’, ‘La evaluación no presen­cial’, ‘Herramientas digitales educativas’, ‘Cómo acompañar emocionalmente al alumnado a distancia’ y un larguísimo etcétera que hubiese durado, no meses, sino años.
  • Los temarios, libros y materiales de apoyo no están adaptados y serían totalmente inútiles en estas condiciones.
Y con toda seguridad esta lista se extendería a lo largo de varias páginas y nos demostrarían, con una certeza casi científica, que lo de dar clases online es poco menos que una idea fantasiosa, impo­sible de alcanzar durante esta década (y probablemente tampoco durante las siguientes).

De bruces con la realidad

Sin embargo la realidad es imprevista, sorprendente y muy tozuda. De repente, y de un día para otro, nos hemos visto inmersos en una serie de acontecimientos que nadie podía prever hace pocas sema­nas. En estos momentos nos encontramos dando clases online, hablando con los alumnos a través de video­conferencia, grabando vídeos con nuestras explicaciones y manteniendo reuniones virtuales con el resto del claustro de nuestro centro educativo. Y esto no solo ha pasado en una comunidad autonómica, ni siquiera en España, podemos decir sin riesgo a equivocarnos que tiene una repercusión a nivel planetario.
La forma a la que los diferentes centros educativos y profesores se han enfrentado a esto está siendo muy irregular y la falta de experiencia ha llevado en más de un caso a una serie de malas prácticas. Afortunadamente a través de Internet se están promoviendo actitudes y formas de actuar más correctas, especialmente a través de los docentes que tenían experiencias previas en e-learning, es decir, en educación a distancia.

Qué ha cambiado en la situación actual

Es indudable que esta situación es nueva y diferente a la que teníamos hace unos meses y es algo que los docentes debemos tener muy presente si queremos realizar una educación de calidad y efec­tiva a través de Internet. Veamos algunas características que debemos tener muy en cue
  • Los estudiantes están solos frente a su ordenador o dispositivo que está conectado a Internet. Lo que an­tes se arreglaba con un ‘profe no lo entiendo’ ahora se queda en el aire. El alumno lee y vuelve a leer aquello que le ha mandado el profesor intentando descifrar qué es eso que le quiere decir cuando habla de ‘orbitales de la configuración electrónica’ o de que un gen tiene varios alelos. “¿A-le-los, de qué?”
  • El tiempo necesario para entender y, por lo tanto, aprender se dilata mucho. No todos tienen en casa un padre o madre profesor que les sacará de dudas. La inmensa mayoría se enfrenta en soledad ante la duda y la incomprensión.
  • No podemos dar por supuesto que todos tienen un ordenador para su uso exclusivo. Muchos deberán compartir el ordenador con la familia y otros ni siquiera tendrán. En su lu­gar utilizarán el móvil. Afortunadamente el nivel de penetración del móvil en los adolescentes es cercano al 100%, aunque no ocurre lo mismo con los niños de Primaria.
  • La situación educativa no es comparable a la de unas vacaciones, donde se mandan deberes, sino que es distinta. Estamos en periodo lectivo y hay que tratar de forma distinta la manera en la que enviamos trabajos y explicamos nuestra materia.

Algunos errores

Los docentes de las etapas educativas obligatorias no estamos acostumbrados a la educación online. Por lo tanto es normal que cometamos muchos errores que provienen de los hábitos adquiridos en la educación presencial. El primer paso para solucionarlos es, por supuesto, conocerlos.
  • Desde los primeros días, la tendencia que se vio fue la de mandar tareas y deberes de lo últi­mo que se había explicado en clase, lo cual entra dentro de lo esperado. Pero posteriormente algunos han seguido con la misma mecánica y han continuado mandando trabajos sobre materia que el alumnado no ha visto anterioridad. Esto no es aceptable.
  • La mayoría de las veces no basta con mandar leer unas páginas del libro de texto, una página web o ver un vídeo de YouTube para que el estudiante se ponga al día en algo que no había estudiado antes. Este es uno de los errores que se están cometiendo con más fre­cuencia. Es necesario cambiar la forma en la que enseñamos para adaptarla al medio digital.
  • Mandar trabajos, lecturas o cualquier otra tarea sin preocuparse lo más mínimo de recibir una retroalimentación apropiada. Y no me refiero a responder los mensajes que manden los alumnos, ya que supongo que quien más quien menos les responde, sino a establecer unas pautas concretas, regulares y activas para recabar información de los alumnos: lo que pien­san sobre lo que se está haciendo, las dudas que tienen, las opiniones que quieran manifes­tar…
  • Intentar recuperar la materia perdida y avanzar al mismo ritmo que con las clases presencia­les. Internet y el trabajo online en solitario llevan sus propios ritmos que no son los mismos que los de las clases presenciales. Hay que ser muy conscientes de esto.

Buenas prácticas

Si tomamos como base la situación actual, poniendo énfasis en evitar cometer alguno de los errores mencionados anteriormente, podemos deducir algunas acciones consideradas como buenas prácticas:
  • Reducir el ritmo de trabajo 
Este es uno de los principales temas que debemos recomendar, no es posible avanzar al mismo ritmo que con la clase presencial. Es algo que los docentes debemos asumir, por Internet todo es mucho más lento. Un buen termómetro para saber si la carga de trabajo es excesiva es cuando debemos corregir todo lo que nos envían con comen­tarios privados sobre la tarea realizada por cada alumno. Si nos vemos desbordados y nos faltan horas en el día para hacerlo bien, es que estamos mandando un exceso de tareas. Y por supuesto, también podemos preguntárselo a ellos directamente.
  • Acompañar al alumno en el proceso de aprendizaje
Estos días hay que tener una especial sensibilidad y empatía con los alumnos, de forma que nos lleve a acompañarlos en su proceso de aprendizaje, evitando exigir la realización de tareas. Debi­do a su aislamiento, los estudiantes necesitan mucho más las palabras de sus profesores tanto de explicación como de aliento.
  • Combinar distintos sistemas
Debemos evitar utilizar el mismo sistema para enseñar continuamente. Hay que alternar en­tre distintos métodos y ser creativos: resúmenes del libro, investigar por Internet, hacer vídeos explicativos muy cortos (nunca más de 7 minutos), organizar debates online a través de los chats, usar piza­rras compartidas para asignaturas como Matemáticas, realizar videoconferencias y encuentros en directo, hacer concursos (estilo Kahoot), formularios con preguntas autoevaluables o escritura en un blog, entre otras. 
Para terminar debemos tener presente que el trabajo que estamos realizando, algunos con mucho es­fuerzo, servirá en un futuro cercano para implementar rutinas y metodologías que hasta ahora mu­chos no se habían siquiera planteado. Los medios digitales tienen mucho que aportar a la educa­ción y es en estos momentos cuando una gran parte del profesorado empieza a ser realmente cons­ciente.
(Fuente:https://www.educaciontrespuntocero.com/opinion/docencia-en-tiempos-de-crisis-juan-jose-de-haro/ )




sábado, 9 de noviembre de 2019

PORQUE HE PODIDO Y HE QUERIDO..

"Sí, sí... maestro vocacional, pero masoquista".
"¿Qué vas a hacer cuando te jubiles, si has vivido entregado a tu trabajo toda tu vida?".
" Cuando te jubiles, los dos primeros meses serán como unas vacaciones de verano, pero...¿y después?".

Comentarios como los anteriores me hacían  mi hijo,  mi hermano y algún que otro compañero de trabajo.


Me siento muy afortunado. No me cansaré de repetirlo. He desarrollado la docencia sin salir de Antequera, durante 35 años mientras que muchos de los aquí presentes estabais de sierra en sierra , como bandoleros/as , por esos lindos pueblos de Andalucía. He conocido maestros/as de una calidad personal y profesional inmensa y varias generaciones de alumnos y alumnas que me han enseñado mucho. Soy afortunado porque dejo mucho y porque me llevo mucho. 
Podría haber seguido algunos añitos más, pero a pesar de mi amor por esta profesión … no lo hice, y no por nada...simplemente porque así lo he querido. Punto.
Los últimos meses no fueron muy buenos, me sentía como ese padre que deja a su hijo en un campamento por primera vez.  Como si el cole fuese un barco que se quedara sin capitán. Como si el hecho de no estar ahí, en el campo de batalla, los que se quedan y más jóvenes, no pudieran hacerlo igual o mejor que yo.Pero era consciente de que estaba equivocado. Lo harán mejor, de otra manera, pero mejor y por sí mismos. Son otros tiempos, otras exigencias, otras presiones sociales, familiares, institucionales...y nuevos recursos ( recuerdo cuando editábamos la revista del colegio usando la máquina de escribir, la fotocopiadora y el corta y pega con tijeras y pegamento...) ¡Pero"vualá"! ya no podía seguir, ya llegó mi momento, tenía que dar paso a lo nuevo. Y me fui satisfecho, orgulloso, en paz...a veces pensaba que debía sentirme culpable por no sentirme culpable.
Y es que los últimos cursos escolares no fueron muy buenos. Podría decir que la burocracia fue mermando mi vocación poquito a poco. Muchos añadirían la valoración social en baja hacia nuestra labor, el poco apoyo familiar, la impresión de existir una cierta desconfianza por parte de la administración, el aumento de centros de compensación educativa ( como si desde hace algunos años el alumnado en un tanto por cierto preocupante fuera de necesidades educativas)... Estaba más tiempo en los despachos, con el Séneca , gastando vista ante el PC, rodeado de documentos de planes, proyectos, programas, programaciones, etc. que en mi aula con mis niños y mis niñas...¡¿ para cuando enseñar y educar?!
Los alumnos y las alumnas siempre han sido el centro de la educación, los protagonistas …¿indiscutibles?  Jamás la burocracia ha tenido tanto protagonismo . Yo era feliz desarrollando mi labor de maestro, pero en el aula, rodeado de discentes más o menos díscolos, con sus días más o menos buenos, más o menos malos...porque si fuesen angelitos, el colegio sería el cielo. Entonces no sería lo mismo. Recuerdo lo que un compañero decía en tono de broma: " No sé de qué se quejan estos maestros, si en el colegio se está muy bien...pero sin niños".
En fin, no es el momento de buscar responsables ,ni de buscar a quienes echar la culpa aunque en el fondo sea inevitable porque todo hay que decirlo...simplemente son etapas de tu vida que debes ir cerrando de la mejor forma posible y  ojalá con un alto nivel de satisfacción. Nos jubilamos porque hemos podido hacerlo.
Nuestra experiencia es un gran tesoro, si de alguna manera la reciben como herencia las nuevas generaciones, mejor. Que la utilicen lo mejor que puedan, pero hay que reconocer que cada equis años, debe llegar la renovación en esta empresa , de hecho llega...la jubilación es una señal. Dejas tu sitio porque vienen otros y tú lo aceptas de forma jubilosa y si es posible de forma resiliente: aceptando, afrontando y con una actitud sincera de alegría y felicidad.
Ánimo. Felicidad. Que otros sesenta no vamos a cumplir.

bmg´2019








miércoles, 30 de octubre de 2019

PERDÓNANOS LUCÍA, Y GRACIAS.

No existe el maestro perfecto. 
Cuando te jubilas dispones de un tiempo, mucho tiempo, para muchas cosas y entre ellas, tiempo para pensar. Igual no sirve para nada, ya que has terminado una etapa de la que estás muy orgulloso  y porque, en general lo hiciste bastante bien...Pero en el fondo debo reconocer que durante tantos años desarrollando una labor vocacional y tan maravillosa, hubo etapas buenas y menos buenas. Hice cosas grandes junto a los chavales ( así me lo dicen la mayoría de ellos), pero sé que pude hacerlo mejor en otras etapas y con algunos chavales. Y si pienso mucho, el cuadro que veo ahora pintado y que hemos creado entre todos, podría haber sido mejor. 

Me gusta Facebook. Tengo muchos "amigos" y "amigas". Entre ellos/as hay muchos exalumnos/as. A la fecha todavía hay algunos/as que me piden "amistad". Y procedo a admitirlos/as.
Y he aquí el motivo que me ha animado a escribir.
Recientemente me ha solicitado "amistad" un exalumno. Voy a reproducir ( corregida ) nuestra conversación. Evitaré escribir los verdaderos nombres.

ÉL: ¡ Hola cuanto tiempo !
YO: Hola. Jajajaja.Sí. Mucho tiempo. Espero estés bien. Un abrazo.
ÉL: Igualmente. Me acuerdo mucho de Aguirre. Allí estábamos protegidos. La vida no es igual. Muchos palos. ¿Cómo está la señorita Marta? Espero que bien. Besos para todos.
YO: Sigue trabajando en el colegio. Yo me jubilé hace diez meses.
ÉL: ¡Qué bien! Me habéis dado los mejores años de mi vida. Sueño que estoy allí muchas veces y cuando me despierto me mosqueo. Gracias a todos. Me habéis hecho un hombre. Me habéis infundado valores que es lo que cuenta.
YO:  Una época inolvidable. Muchos abrazos y a tu hermano.
ÉL: No, hermana. Se llama Lucía. Un pedazo mujer. Quien la ve envidia su cuerpo, operada ya mujer.Por ella yo era más rebelde allí . Siempre le pegaban en épocas del  Mateo; Luis,el de Málaga...lo pasamos mal. Era mi hermano, mariquita o no, y en el autobús hasta llegar al colegio y mientras llegaban los maestros, me la acorralaban en el patio chico los lunes por la mañana.
YO: En aquella época pudimos hacer más por ella y no lo hicimos. Para que veas que perfectos no fuimos. Le das millones de besos de nuestra parte. Y espero le vaya bien la vida. Dile que ha sido muy valiente. Ol y ole por Lucía.
ÉL: Gracias. Pero también sé que éramos muchos y tampoco se puede estar en todo. Solo digo que os quiero y perdón por todo y agradecido por los valores que me inculcásteis. (...).
Besos a tu mujer.

Y recuerdo a los dos hermanos, siempre sancionados por esa fama de niños díscolos. Ahora pienso que sufrían por los actos de los compañeros y por los actos de los maestros. Y no es porque no hiciéramos nada. Sabíamos de sobra que su hermano era una niña en el cuerpo de un niño. Que sufría acoso, motivo de su rebeldía, y que los educadores estábamos por el respeto, la integración...pero era esa época donde creo que fallé, fallamos.

Hoy he estado recordando a ambos, a él y a su hermana. Estudios, comedor, patios, talleres, dormitorios... En muchos momentos me he sentido mal. En otros algo mejor. Ahora reconozco y valoro la rebeldía de ambos. Uno por sufrir por su hermano(a) pero firme en su papel, sin importar maltrato por ambos bandos. Lucía, por no ocultar jamás su condición de mujer. Y más valor tiene si pensamos en aquella época, donde la palabra bulling ni existía ¡ Y una vez más un maestro aprende de sus alumnos! Y el que pide perdón, recibe la misma petición y además con agradecimiento.
Nunca me dolerá la boca al decir que aquellos años, diecisiete años, serán inolvidables.

bmg´2019







SAN HALLOWEEN

Nada tengo en contra de la alegría y la fiesta. Tampoco me importa los recursos o motivos, y ni si son importados. Eso sí, soy de los que defiendo el "respeto" en todos aquellos contextos festivos y lúdicos. Y ya estamos llegando.



Halloween no es nuestro ( aunque parezca que cada vez así sea). No pasa nada, aunque parezca que existe la necesidad de copiar  costumbres de otros países para divertirnos...¡ pero sea todo por la fiesta ! Pero no pasa nada si tras un día de loca fiesta, el siguiente dé paso a las emociones y sentimientos; y aunque menos modernos,  forman parte de nuestras tradiciones y cultura, a  favor de valores familiares sobre otros muy importantes.

Y aquí digo yo que debemos educar a las futuras generaciones. Tenemos un reto y un deber los mayores, a parte de creencias religiosas. Hablo de valores en general.
 Podemos incorporar lo que queramos, pero debemos evitar que "sustituyan" lo que es de siempre  muy nuestro, de todos.

Digo yo que si le ponemos el término "San" a Halloween, la cosa decaería un poco...




martes, 22 de octubre de 2019

NIÑOS DE LA INMERSIÓN, FÁBRICA DE PATRIOTAS



NI SE PUEDE, NI SE QUIERE...¿ O QUÉ ?


Durante tres décadas, el nacionalismo construyó su escuela mientras Madrid miraba hacia otro lado. Su fin de «impulsar el sentimiento nacional catalán de los profesores, padres y estudiantes» se ha cumplido con creces.


Fuente:https://www.elmundo.es/espana/2017/09/26/59c91dbf468aebe2658b4590.html




John H. Elliott contaba estupefacto que en una ocasión se puso a conversar con un universitario catalán y el chico se mostró empeñado en convencerlo de que la Guerra Civil había sido un conflicto de España contra Cataluña. Según el hispanista británico, toda una generación «ha aprendido una Historia deformada». Son los jóvenes que han crecido dentro de la llamada inmersión lingüística, un sistema que el nacionalismo -con el argumento de que hay que priorizar el catalán en las aulas porque está en desventaja frente al castellano- ha conducido hasta el extremo y ha retorcido hasta convertirlo en un modelo de exclusión y adoctrinamiento.


El separatismo lleva desde los 80 utilizando la escuela para propagar su sentido de patria. Detrás de los niños de Olot, de los adolescentes que estos días faltan a clase para ir a pegar carteles por el 1-O, de esos críos que se manifiestan con esteladas anudadas al cuello, existe todo un proyecto que ha ido expandiéndose mientras los sucesivos gobiernos de la nación -también los del PP- hacían como que no se enteraban.

Son muchas las voces que coinciden en que la escuela catalana es un fértil campo de cultivo en el que buena parte de los profesores simpatiza con el nacionalismo. Los directores son nombrados prácticamente a dedo por la Generalitat (fue la Lomce la que dio más poder a la Administración autonómica en las designaciones) y conforman su «guardia pretoriana». Las plazas de inspectores suelen cubrirse por docentes catalanes en comisión de servicio porque hace años que no se convocan oposiciones. La Alta Inspección del Estado tiene un margen limitado de actuación porque no puede entrar en un colegio sin el permiso del Govern. Ni siquiera puede acceder a los proyectos lingüísticos.
Por eso, no se garantizan ni el uso del castellano como lengua vehicular de la enseñanza ni la neutralidad política e ideológica en los centros públicos, tal y como denuncia el informe. Déficits de calidad democrática en Cataluña, publicado en mayo por Sociedad Civil Catalana.





Los libros



Basta con recorrer cualquier biblioteca escolar para hacerse una idea de lo que pasa. La de un colegio del centro de Barcelona -de esos que dicen que educan «para que los niños sean felices»- es muy reveladora: en la estantería de Historia de España apenas descansan tres escuálidos libros; hay, en cambio, decenas de volúmenes dedicados a la cuestión catalana.


Los libros de texto llevan contenidos irreales que dan a entender que Cataluña es otro país de la UE, sostienen que el Estatut está por encima de todas las leyes y hablan de una inexistente «Corona catalanoaragonesa», como ocurre con manuales de Vicens Vives, Barcanova o Santillana. Las fachadas de algunos colegios lucen con orgullo banderas independentistas y en los patios se ha dado una contundente orden: «Aquí juguem en català». ¿Qué diríamos si en el recreo de una escuela de Lavapiés apareciera un cartel que dijera: «Aquí se juega en español»?

Para entender cómo hemos llegado a esto hay que remontarse a 1983, cuando la Ley de Normalización Lingüística de Cataluña puso los cimientos de un modelo que supuestamente tenía como fin preservar una lengua minoritaria, el catalán, que durante la Dictadura había sido perseguida y silenciada. Había que protegerla y darle prioridad porque, si no, podía perecer aplastada por el castellano.

La reivindicación del uso del catalán como lengua vehicular de la enseñanza se fraguó en una serie de escuelas que durante el franquismo habían sido privadas. Las cooperativas de padres o profesores integradas en el CEPEPC eran catalanistas, laicas y mixtas, y utilizaban pedagogías innovadoras, frente a los colegios católicos, castellanos y tradicionales que entonces imperaban en toda España. Desde 1979, la Generalitat fue integrando estas escuelas progresistas en la red pública y convirtió en funcionarios a sus profesores.


La esencia



En una de ellas, la mítica Costa i Llobera de Barcelona, estudiaron varios alumnos que luego se convertirían en altos cargos educativos del Govern, impulsores de una política que hizo de la lengua su columna vertebral. También influyó la Escola Thau, fundada en Pedralbes por el histórico pedagogo Joan Triadú, uno de los referentes intelectuales de Jordi Pujol y de Artur Mas. A partir de ahí fue tomando consistencia esa idea de la lengua como elemento articulador de una nación. «La lengua catalana es el ADN de Cataluña», dejó dicho Pasqual Maragall.


En 1990, El País y El Periódico sacaron a la luz el borrador del que iba a ser el programa ideológico de Convergència. Algunos de sus objetivos eran «impulsar el sentimiento nacional catalán de los profesores, padres y estudiantes», «garantizar el perfecto conocimiento de la geografía, historia y otros hechos socioculturales de Catalunya» y «potenciar el uso de la lengua catalana por parte de profesores, maestros y alumnos». Para ello planteaban la «catalanización de los programas de enseñanza», «editar y emplear libros de texto sobre la historia [...] de los Països Catalans», «reorganizar el cuerpo de inspectores» e «incidir en las asociaciones de padres, aportando gente y dirigentes que tengan criterios nacionalistas».


Como ni el PSOE ni el PP pusieron demasiado empeño en frenar estas pretensiones, el proyecto fue avanzando. Uno de los decretos autonómicos de 1992 que desarrollaba la Logse estableció que el catalán «se utilizará normalmente como lengua vehicular y de aprendizaje». Seis años después, la Ley de Política Lingüística salió adelante sin que José María Aznar, entonces en sintonía con los nacionalistas, hiciera nada por recurrirla ante el Constitucional. En 2010, el TC sentenció que el castellano debía «disfrutar de la condición de lengua vehicular» junto al catalán, pero dejando claro que las competencias eran autonómicas.


Los frenos

Después de anunciar su intención de «españolizar a los niños catalanes», el malogrado Wert puso casi todos sus esfuerzos en recuperar el honor perdido del castellano. Por primera vez, la Lomce (2013) reconoció «el derecho de los alumnos y alumnas a recibir la enseñanza en castellano, lengua oficial del Estado, y en las demás lenguas cooficiales».


Pero el ministro más impopular de Rajoy se dejó aconsejar mal y estableció un extravagante mecanismo por el que, si la Generalitat se negaba, los alumnos podían escolarizarse en colegios privados. Luego el Estado les abonaría el dinero de la matrícula y se lo descontaría al Govern. El sistema, poco práctico, no ha funcionado. Las familias que lo han pedido han sido muy pocas (apenas un centenar en cinco años) y ni siquiera en todas las provincias hay centros privados que cumplan los requisitos.


Los padres también pueden recurrir a la vía judicial, ya que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña les garantiza desde 2014 su derecho a aprender el 25% de las horas lectivas en castellano. Esto significa que, además de la asignatura de Lengua Castellana y Literatura -que es la única que suele impartirse en castellano-, las aulas de sus hijos deben recibir una materia más, normalmente Matemáticas.
Según la Generalitat, 12 centros en toda Cataluña han comenzado este curso con una asignatura más en castellano, en aplicación de estas resoluciones. En total, se han dictado unos 90 fallos, siempre favorables a los recurrentes, según Convivencia Cívica Catalana y Asamblea por una Escuela Bilingüe, colectivos que defienden los derechos de estos padres.
El 'apartheid lingüístico'

Pero estas familias se ven señaladas y sometidas a una suerte de apartheid lingüístico por parte del resto de la escuela y la mayoría ni lo intenta, para evitar conflictos con los profesores y los otros padres, que interpretan la reclamación como un ataque directo al catalán y se oponen rotundamente a que sus hijos tengan una asignatura más (son tres horas semanales) en el idioma invasor.

Tienen de su lado a la Generalitat, que sistemáticamente recurre todas las resoluciones judiciales y asegura que no hace falta más castellano porque los niños ya lo hablan en su «entorno social» y terminan la enseñanza obligatoria con el mismo nivel de competencias en ambas lenguas.

El margen para sortear todos estos obstáculos es, al final, limitado. Los libros de texto no se pueden controlar porque la ley no permite la supervisión previa. Tampoco se puede inspeccionar lo que cada día sucede dentro del aula. Y no hay forma de hacer que la Generalitat deje de incumplir la legislación estatal. El Ministerio de Educación ha llevado a Ensenyament ante la Justicia en una decena de ocasiones, pero, para cuando se resuelvan los procedimientos, la Lomce ya ni existirá.
Por otro lado, el sentir mayoritario de padres, profesores y alumnos es favorable a toda esta política. La entidad Somescola.cat, cuyo lema es Per un país de tots, decidim escola catalana, ha sido capaz de agrupar a casi medio centenar de grupos, desde los más independentistas hasta la Fundació Escola Cristiana, y se ha hecho fuerte dentro y fuera de las aulas. Ha quedado patente que el tejido educativo es un pilar relevante de las recientes protestas, que ya tienen su icono en las imágenes de los escolares concentrados en la tarea de colorear las pancartas y de los jóvenes ocupando el histórico claustro de la Universidad de Barcelona.
En realidad, todo lo que iba a ocurrir lo vaticinó una célebre alto cargo convergente de Educación, que, durante una reunión celebrada hace ya muchos años, proclamó: «Los niños de la inmersión lingüística de hoy serán los nacionalistas del mañana».Expedientan al inspector que denunció adoctrinamiento en las aulas catalanas

"Hoy no damos matemáticas, damos Infocat."

«Me lo dijo una compañera de trabajo el dos de octubre, al día siguiente al referéndum. Fue por la tarde. Yo estaba trabajando y me dice: '¿Tú sabes lo que les han dicho a los niños en el colegio hoy?'. Le respondo que no. 'Pues el mío ha venido diciendo que el profesor les ha explicado que la Policía de España pega a los abuelos cuando van a votar libremente'».

«Me asusté, claro. Mi hijo tiene siete años y obviamente de un sistema educativo espero que no le metan política en la cabeza. Estudia Primaria, no Políticas. Luego me enteré de todo. Llegaron a sacar a niños de tres años al minuto de silencio por las cargas policiales. Tres años. Los días siguientes han seguido quitando horas de otras asignaturas, como Matemáticas y Lengua Catalana, para dar una cosa que ya llaman en el colegio Infocat. Están adoctrinando a los niños, es una verdadera locura».


Lo cuenta una madre de la escuela Els Grecs, de Roses, en la Costa Brava. Algo parecido narran padres, por ejemplo, de un colegio de Solsona, a 220 kilómetros de allí. «Nos llega nuestro hijo, de cinco años, y nos da un papel con una cosa que dice que le han dicho los profesores que es muy importante y muy valiosa: lo abrimos y es una estelada. Se la han dado en clase y le han explicado que es la bandera de un pueblo libre».


'El Estado opresor ha pegado a ancianos'

Habla una madre del colegio de Roses: «Todo empezó el 2 de octubre. Hacia el mediodía, o bien el profesor que daba clase, o bien una persona ajena al centro y que todavía no nos han identificado, les cuentan a los niños que la brutal represión del día anterior bla bla bla... Sacan al patio a los de Infantil y Primaria, y minuto de silencio, sin avisar a los padres ni nada. Luego les mandan a casa con un papel en la mochila, después de contarles que al día siguiente hay huelga porque el Estado opresor ha pegado a ancianos y a niños».

Varias denuncias ante la Guardia Civil y en los tribunales han puesto sobre la mesa casos de adoctrinamiento a niños tras el 1-O, incluida la apertura de diligencias por parte de un juez de Seu d'Urgell (Lérida), por un presunto delito de incitación al odio. Este texto recoge el testimonio de varios padres de colegios catalanes protegiendo sus identidades porque, como dice uno de ellos, guardia civil además, «ahora aquí a los no independentistas se nos mira con absoluta desconfianza, empiezo a sentir una empatía importante con los moros, me siento como ellos justo después del atentado de la Rambla, explicando que son gente de paz y los demás mirándoles raro».
(...)
OLGA R. SANMARTÍN
( Fuente:http://xcarrio.blogspot.com/2017/11/ninos-de-la-inmersion-fabrica-de.html )