lunes, 13 de julio de 2009

DOS NADA MÁS.


Siempre me ha gustado llamar a mis alumnos como "mis niños". Hábito convertido en vicio o vicio convertido en hábito, da igual, me da igual.
A estas alturas del verano, ya de vacaciones, me viene a la cabeza cierto sentimiento de agradecimiento. Gracias,alumno y alumna, dos nada más. A vosotros dos os doy las gracias. Habéis sido buenos alumnos y me habéis dado razones suficientes para sentirme maestro, educador...docente.Os habéis esforzado, habéis trabajado duro, habéis atendido en clase, habéis entendido las lecciones y las que no, me las habéis hecho repetir y yo...encantado.Habéis soportado mi metodología, mis días buenos y mis días menos buenos.Me habéis obedecido. Habéis intentado conseguir la ayuda familiar sin lograrlo pero, habéis seguido para adelante. Dos nada más.Gracias. Y os lo agradezco con cierta tristeza, no por vosotros,tristeza por los ocho restantes.
Lo que habéis hecho ha sido comprometeros con lo que el día de mañana será vuestra realidad.Y seguro que no lo sabéis, pero es así. He querido ayudaros durante estos meses a que seáis mejores en muchos sentidos, en los que se me ha permitido. He trabajado muy duro para diez, he dedicado muchas horas para los diez, he sufrido por los diez...pero os doy las gracias a vosotros dos.¿Injusto? Tal vez.Pero llevo muchos años trabajando para diez y al final me han respondido muy pocos. Necesito sentirme docente, maestro, educador, profesor, colaborador familiar y social...y para ello necesito la ayuda de mis niños, de mis niñas, de mis alumnos y alumnas. ¡Y qué poca recibo!
Nunca me olvido de los ocho restantes, pero...tanto esfuerzo, tanto sufrimiento, tanto tiempo dedicado y; a veces olvidándome de los otros, los "buenos", esperando ver con normalidad a un grupo de alumnos, de estudiantes...esperando... que sigo esperando.
Dos nada más. Vosotros dos me habéis hecho sentirme maestro. Ha valido la pena al final.Me he matado por diez, he tenido a veces más ojos para ocho y al final, dos nada más.
Escrito esto,me queda una sensación algo rara. Podría acabar con frases como "aunque en el fondo siempre he querido a mis niños", "todos me han enseñado mucho", "un buen maestro trabaja para todos, es fuerte ante las adversidades, nunca debe esperar premio alguno de sus alumnos",etc. Pero, como he dicho al principio, tenía la necesidad de agradecer y, en este caso, dar las gracias a dos alumnos, a dos nada más.

No hay comentarios: