Un maravilloso vídeo. Valorado como el mejor del 2008. Unos segundos para la reflexión. Gracias Rafa.
viernes, 24 de julio de 2009
martes, 14 de julio de 2009
VIRTUDES CHOIQUE de Carlos Joaquín Durán.

Ayer felicité a dos de mis alumnos.Les dí la gracias. Y punto. Hoy, con la conciencia tranquila y el ánimo alto, quiero compartir con todos y todas un relato, un hermoso relato que todo educador debería leer y...tener en cuenta. Un relato de Carlos Joaquín Durán titulado ‘Virtudes Choique’.
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Había una vez una escuela en medio de las montañas. Los chicos que iban a aquel lugar a estudiar, llegaban a caballo, en burro, en mula y en patas. Como suele suceder en estas escuelitas perdidas en un lugar, tenía una sola maestra; una solita, que amasaba el pan, trabajaba una quintita, hacía sonar la campana y también hacía la limpieza.
Me olvidaba: la maestra de aquella escuela se llamaba Virtudes Choique. Era una morocha más linda que el 25 de Mayo. Y me olvidaba de otra cosa: Virtudes Choique ordeñaba cuatro cabras, y encima era una maestra llena de inventos, cuentos y expediciones. (Como ven, hay maestras y maestras).
Esta del cuento, vivía en la escuela. Al final de la hilera de bancos, tenía un catre y una cocinita. Allí vivía, cantaba con la guitarra, y allí sabía golpear la caja y el bombo. Y ahora viene la parte de los chicos.
Los chicos no se perdían un solo día de clase. Principalmente, porque la señorita Virtudes tenía tiempo para ellos. Además sabía hacer mimos, y de vez en cuando jugaba al fútbol con ellos. En último lugar estaba el mate cocido de leche de cabra, que Virtudes servía cada mañana. La cuestión es que un día Apolinario Sosa volvió al rancho y dijo a sus padres:
--¡Miren, miren...! ¡Miren lo que me ha puesto la maestra en el cuaderno!
El padre y la madre miraron, y vieron unas letras coloradas. Como no sabían leer, pidieron al hijo que les dijera; entonces Apolinario leyó:
--"Señores padres: les informo que su hijo Apolinario es el mejor alumno".
Los padres de Apolinario abrazaron al hijo, porque si la maestra había escrito aquello, ellos se sentían bendecidos por Dios.
Sin embargo, al día siguiente, otra chica llevó a su casa algo parecido.
Esta chica se llamaba Juanita Chuspas, y voló con su mula al rancho para mostrar lo que había escrito la maestra:
--"Señores padres: les informo que su hija Juanita es la mejor alumna".
Y acá no iba a terminar la cosa. Al otro día, Melchorcito Guare llegó a su rancho chillando como loco de alegría:
--¡Mire, mamita...! ¡Mire, Tata...! La maestra me ha puesto una felicitación de color colorado, acá. Vean: "Señores padres: les informo que su hijo Melchor es el mejor alumno".
Así los cincuenta y seis alumnos de la escuela llevaron a sus ranchos una nota que aseguraba: "Su hijo es el mejor alumno".
Y así hubiera quedado todo, si el hijo del boticario no hubiera llevado su felicitación. Porque, les cuento: el boticario, don Pantaleón Minoguye, apenas se enteró de que su hijo era el mejor alumno, dijo:
--Vamos a hacer una fiesta. ¡Mi hijo es el mejor de toda la región! Sí. Hay que hacer un asado con baile. El hijo de Pantaleón Minoguye ha honrado a su padre, y por eso, lo voy a celebrar como Dios manda.
El boticario escribió una carta a la señorita Virtudes. La carta decía:
--"Mi estimadísima, distinguidísima y hermosísima maestra: El sábado que viene voy a dar un asado en honor de mi hijo. Usted es la primera invitada. Le pido que avise a los demás alumnos, para que vengan al asado con sus padres. Muchas gracias. Beso sus pies, Pantaleón Minoguye; boticario".
Imagínense el revuelo que se armó.
Ese día cada chico voló a su casa para avisar del convite.
Y como sucede siempre entre la gente sencilla, nadie faltó a la fiesta. Bien sabe el pobre cuánto valor tiene reunirse, festejar, reírse un rato, cantar, saludarse, brindar y comer un asadito de cordero.
Por eso, ese sábado todo el mundo bajó hasta la casa del boticario, que estaba de lo más adornada. Ya estaba el asador, la pava con el mate, varias fuentes con pastelitos y tres mesas puestas una al lado de la otra.
Enseguida se armó la fiesta. Mientras la señorita Virtudes Choique cantaba una baguala, el mate iba de mano en mano, y la carne del cordero se iba dorando.
Por fin, don Pantaleón, el boticario, dio unas palmadas y pidió silencio. Todos prestaron atención.
Seguramente iba a comunicar una noticia importante, ya que el convite era un festejo.
Don Pantaleón tomó un banquito, lo puso en medio del patio y se subió. Después hizo ejem, ejem, y sacando un papelito leyó el siguiente discurso:
--"Señoras, señores, vecinos, niños. ¡Queridos convidados! Los he reunido para comer el asado aquí presente, para festejar una noticia que me llena de orgullo. Mi hijo, mi muchachito, acaba de ser nombrado por la maestra, doña Virtudes Choique, el mejor alumno. Así es. Nada más ni nada menos..."
El hijo del boticario se acercó al padre, y le dio un vaso con vino. Entonces el boticario levantó el vaso y continuó:
--"Por eso, señoras y señores, los invito a levantar el vaso y brindar por este hijo, que ha honrado a su padre, a su apellido, y a su país. He dicho".
Contra lo esperado, nadie levantó el vaso. Nadie aplaudió. Nadie dijo ni mu. Al revés. Padres y madres empezaron a mirarse unos a otros, bastante serios. El primero en protestar fue el papá de Apolinario Sosa:
--Yo no brindo nada. Acá el único mejor es mi chico, el Apolinario.
Ahí nomás se adelantó colorado de rabia el padre de Juanita Chuspas, para retrucar:
--¡Qué están diciendo, pues! Acá la única mejorcita de todos es la Juana, mi muchachita.
Pero ya empezaban los gritos de los demás, porque cada cual desmentía al otro diciendo que no, que el mejor alumno era su hijo. Y que se dejaran de andar diciendo mentiras.
A punto de que don Sixto Pillén agarrara de las trenzas a doña Dominga Llanos, y todo se fuera para el lado del demonio, pudo oírse la voz firme de la señorita Virtudes Choique.
--¡Paren...! ¡Cuidado con lo que están por hacer...! ¡Esto es una fiesta!
La gente bajó las manos y se quedó quieta. Todos miraban fiero a la maestra. Por fin uno dijo:
--Maestra: usted ha dicho una mentira. Usted ha dicho a todos lo mismo.
Entonces sucedió algo notable. Virtudes Choique empezó a reírse loca de contenta. Por fin, dijo:
--Bueno. Ya veo que ni acá puedo dejar de enseñar. Escuchen bien, y abran las orejas. Pero abran también el corazón. Porque si no entienden, adiós fiesta. Yo seré la primera en marcharme. Todos fueron tomando asiento. Entonces la señorita habló así:
--Yo no he mentido. He dicho verdad. Verdad que pocos ven, y por eso no creen. Voy a darles ejemplo de que digo verdad:
"Cuando digo que Melchor Guare es el mejor no miento. Melchorcito no sabrá las tablas de multiplicar, pero es el mejor arquero de la escuela, cuando jugamos fútbol...
"Cuando digo que Juanita Chuspas es la mejor no miento. Porque si bien anda floja en Historia, es la más cariñosa de todas...
"Y cuando digo que Apolinario Sosa es mi mejor alumno tampoco miento. Y Dios es testigo que aunque es desprolijo, es el más dispuesto para ayudar en lo que sea...
"Tampoco miento cuando digo que aquel es el mejor en Matemáticas...pero me callo si no es servicial.
"Y aquel otro, es el más prolijo. Pero me callo si le cuesta prestar algún útil a sus compañeros.
"Y aquella otra es peleadora, pero escribe unas poesías preciosas.
"Y aquel, que es poco hábil jugando a la pelota, es mi mejor alumno en dibujo.
"Y aquella es mi peor alumna en ortografía, ¡pero es la mejor de todos a la hora de trabajo manual!
"¿Debo seguir explicando? ¿Acaso no entendieron? Soy la maestra y debo construir el mundo con estos chicos. Pues entonces, ¿con qué levantaré la patria? ¿con lo mejor o con lo peor?
Todos habían ido bajando la mirada. Los padres estaban más bien serios. Los hijos sonreían contentos.
Poco a poco cada cual fue buscando a su chico. Y lo miró con ojos nuevos. Porque siempre habían visto principalmente los defectos, y ahora empezaban a sospechar que cada defecto tiene una virtud que le hace contrapeso. Y que es cuestión de subrayar, estimular y premiar lo mejor.
Porque con eso se construye mejor.
Cuenta la historia que el boticario rompió el largo silencio. Dijo:
--¡A comer...! ¡La carne ya está a punto, y el festejo hay que multiplicarlo por cincuenta y seis...!
Comieron más felices que nunca. Brindaron. Jugaron a la taba. Al truco. A la escoba de quince. Y bailaron hasta las cuatro de la tarde.
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¿A quién le gusta la competitividad? ¿Las competebcias básicas van por esa línea? ¿Qué podemos hacer? ¿Seremos capaces de lograr que cada niño/a se sienta el mejor de su escuela, el mejor de sí mismo en la escuela y en la familia?
lunes, 13 de julio de 2009
DOS NADA MÁS.

Siempre me ha gustado llamar a mis alumnos como "mis niños". Hábito convertido en vicio o vicio convertido en hábito, da igual, me da igual.
A estas alturas del verano, ya de vacaciones, me viene a la cabeza cierto sentimiento de agradecimiento. Gracias,alumno y alumna, dos nada más. A vosotros dos os doy las gracias. Habéis sido buenos alumnos y me habéis dado razones suficientes para sentirme maestro, educador...docente.Os habéis esforzado, habéis trabajado duro, habéis atendido en clase, habéis entendido las lecciones y las que no, me las habéis hecho repetir y yo...encantado.Habéis soportado mi metodología, mis días buenos y mis días menos buenos.Me habéis obedecido. Habéis intentado conseguir la ayuda familiar sin lograrlo pero, habéis seguido para adelante. Dos nada más.Gracias. Y os lo agradezco con cierta tristeza, no por vosotros,tristeza por los ocho restantes.
Lo que habéis hecho ha sido comprometeros con lo que el día de mañana será vuestra realidad.Y seguro que no lo sabéis, pero es así. He querido ayudaros durante estos meses a que seáis mejores en muchos sentidos, en los que se me ha permitido. He trabajado muy duro para diez, he dedicado muchas horas para los diez, he sufrido por los diez...pero os doy las gracias a vosotros dos.¿Injusto? Tal vez.Pero llevo muchos años trabajando para diez y al final me han respondido muy pocos. Necesito sentirme docente, maestro, educador, profesor, colaborador familiar y social...y para ello necesito la ayuda de mis niños, de mis niñas, de mis alumnos y alumnas. ¡Y qué poca recibo!
Nunca me olvido de los ocho restantes, pero...tanto esfuerzo, tanto sufrimiento, tanto tiempo dedicado y; a veces olvidándome de los otros, los "buenos", esperando ver con normalidad a un grupo de alumnos, de estudiantes...esperando... que sigo esperando.
Dos nada más. Vosotros dos me habéis hecho sentirme maestro. Ha valido la pena al final.Me he matado por diez, he tenido a veces más ojos para ocho y al final, dos nada más.
Escrito esto,me queda una sensación algo rara. Podría acabar con frases como "aunque en el fondo siempre he querido a mis niños", "todos me han enseñado mucho", "un buen maestro trabaja para todos, es fuerte ante las adversidades, nunca debe esperar premio alguno de sus alumnos",etc. Pero, como he dicho al principio, tenía la necesidad de agradecer y, en este caso, dar las gracias a dos alumnos, a dos nada más.
domingo, 12 de julio de 2009
LAS LENGUAS

Lo que está pasando con la lengua española en ESPAÑA, es vergonzoso y punto. Digan lo que digan unos y otros, que dicen mucho, como los loros, pero no saben lo que dicen.
No creo que debamos negar el derecho a catalanes, gallegos o vascos a su cultura,a su folclore... y aquí, a su lengua.Que hablen catalán, vasco o gallego por los codos y rodillas si quieren; sin embargo, deben conocer y hablar con domino la lengua oficial de España, el español. Por el bien, no solo del país, también por el bien de la comunidad y por el bien propio.
Seamos sinceros: ¿a dónde va un catalán, que habla con dominio diez su lengua y, que ha olvidado el español o lo semidomina? Idem para vascos y gallegos.Y si entramos en el mismo ejemplo pero con niños y niñas en edad escolar, a los que se les niega la posibilidad de conocer el español desde que entra por la puerta del colegio...
No entiendo que en un sociedad que se está abriendo cada vez más al mundo nos salgan unos cuantos ( que parecen muchos porque tienen el apoyo del gobierno central y de las administraciones correspondientes) tan cerrados y cerradas.
Y llegado a este punto y para terminar, quiero añadir una carta escrita por MANUEL VILLENA LÁZARO de Málaga, publicada en el SUR de Málaga el día 12-07-09 y cuyo título es COMPRENSIÓN LECTORA.
Año tras año e informe tras informe, la educación en España viene cosechando calabaza tras calabaza. Uno de los aspectos más deficientes, en nuestros escolares, es que no entienden lo que leen.
El problema de la comprensión lectora no sólo hace mella en los más jóvenes, en las más altas esferas del poder (políticos de primer orden, jueces de renombre, etc) también se deja sentir notablemente.
Si a ciertos políticos, con altas responsabilidades de gobierno, e incluso magistrados de reconocido prestigio les pasamos una sencilla prueba de lectura como puede ser la siguiente expresión: «El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho de usarla». ( Véase artículo 3.1 de la vigente Constitución Española), nos encontraremos con las respuestas más peregrinas e inauditas. Como arrinconar el idioma común en las escuelas o llegar al paroxismo de imponer y justificar sanciones por hacer uso del castellano en territorio español.
Así pues, si las clases dirigentes no comprenden lecturas tan simples y diáfanas como la expuesta no podemos pedir peras al olmo.
domingo, 28 de junio de 2009
RISAS EDUCATIVAS.
sábado, 27 de junio de 2009
PARA LEER UN POCO. José María García Linares

Mi compañero Fran “el Mayoni”, me envía este texto. No suelo incluir en mi blog, escritos con los que no esté de acuerdo ni considere interesantes.
Es alentador comprobar, para un docente, el altísimo grado de implicación que la sociedad y el Estado españoles están demostrando en las últimas semanas en materia de educación. Qué orgullo al abrir los periódicos y encontrar todo el debate reducido a la lucha Religión/Educación para la Ciudanía, o lo que es lo mismo, como siempre en estas tierras, Partido Popular/Partido Socialista (o estás con nosotros o estás contra nosotros), o encontrarlo también centrado en el largo periodo vacacional de los profesores y los alumnos. Sí señor. Cuestiones de primer orden. Eso es lanzarse a la piscina, nunca mejor dicho, y empaparse hasta las cejas.Qué rabia me daba de pequeño ir al colegio. No era yo como estos niños postmodernos de hoy en día que se aburren en sus casas y están locos por ver a sus amiguitos en el recreo. No. Yo, en caso de verlos, prefería hacerlo en el parque, en el Club o en la playa. Al aire libre, en grandes espacios, corriendo, saltando y sin muros ni verjas ni señores mayores que te contaban lo mismo que podías leer en esos libros, salvo contadas excepciones que lograban captar tu atención y llevarte de aquí para allá en un viaje fascinante. Cuando llegaba el mes de junio, ya tenía esa cosilla en mi estómago cada vez que veía el cielo azul o sentía esa luz melillense tostadita en el cogote al pasear por la Avenida. Olía a verano, a paz, a felicidad. En los escaparates, esos cuadernillos espantosos de Santillana para repasar y divertirse (por Dios) en julio y agosto. A mis hermanas y a mí no nos hacían falta, que ya estaban nuestro padres poniéndonos todos los días cuentas y copias, para que no se nos secara, a pesar de los chapuzones, la mollera.El pasado día cinco de febrero el diario El País publicaba un artículo titulado Demasiadas vacaciones en donde se criticaba no sólo las de los profesores, sino también el poco número de días lectivos de los estudiantes. Algunos proponían ahí alargar el final del curso, otros adelantar su comienzo y, como telón de fondo, el problema que tienen los padres actualmente para conciliar su vida laboral con la familia, al parecer responsabilidad de los centros y no de sus empresas, esto es, qué diantres hago con la niña-molestia cuando le den las vacaciones. ¿A dónde la mando? Y leía estas argumentaciones mientras hacía la cola en el Ayuntamiento para recoger un certificado. De cuatro mostradores, sólo funcionaba uno. Hay que ver lo que tardan en servir los desayunos en las cafeterías.Las vacaciones de nuestros jóvenes son distintas a la de los chicos y chicas de otros países, algo evidente porque aquí no se puede tener a treinta estudiantes metidos en un aula sin cortinas y sin aire acondicionado a finales de junio. El calor es insoportable. Comparar esta situación con la finlandesa o la sueca es poco provechoso. Pero es que a principios de septiembre la temperatura, al menos en el sur de España, es igual, agobiante. Los que piden adelantar el comienzo al día uno del mismo mes olvidan también que en esas fechas están los exámenes de recuperación y que las plantillas de profesionales están incompletas. Lo que escuece de todo este asunto es que el debate haya saltado nuevamente a los medios por motivos que nada tienen que ver con la enseñanza. Las familias quieren tener los centros más tiempo abierto para tener allí aparcaditos y cuidaditos a sus criaturas (que, curiosamente, son suyas. Algunos lo olvidan). Y digo aparcados porque da igual que aprendan más o menos (casi nadie trae la tarea hecha), que no haya ordenadores, que haya saturación, que las ratios sean elevadísimas, que falten recursos de todo tipo. Lo que importa, lamentablemente, es que estén allí vigilados porque así no estarán fuera, solos, de ahí la propuesta de varias CCAA de tener los colegios e institutos abiertos por las tardes, o casi de madrugada. La docencia tiene una función fundamental y valiosísima, si se deja ejercerla: la de enseñar. Todo lo que se salga de ese marco no es tarea de los docentes.Tal y como se están poniendo las cosas, un alumno puede llegar a su colegio a las siete de la mañana, en régimen de acogida temprana, recibir sus seis horas de clase, comer a las dos y media y realizar las actividades extraescolares hasta las seis de la tarde, supuestamente controlados por personal distinto al de los profesores, nos dicen los expertos.Esto huele a podrido. Todos estos pedagogos, presidentes de no sé qué, coordinadores de no sé cuánto que, o están liberados o no han dado clase en su vida, ¿no tienen nada que decir sobre el hecho de tener a un chico encerrado diariamente casi doce horas en un centro? La solución a los problemas sociales no la tiene en exclusividad la escuela. ¿El Estado no va a hacer nada para que los empresarios flexibilicen los horarios y turnos de sus trabajadores, para que puedan disfrutar de sus hijos? Ya está bien de echar sobre la enseñanza todas las responsabilidades sociales. A este paso, en cinco años, estaremos presentes en los partos para registrar la llegada de un nuevo alumno y evitar el fracaso neonato y el absentismo en las incubadoras.
domingo, 31 de mayo de 2009
A VER SI NOS ACLARAMOS.

Estamos a disposición de todos y de todas: padres, madres, alumnos,alumnas, administración, sociedad en general...y, para colmo, muchas veces entre nosotros mismos, para hacernos la vida imposible. A ver si nos aclaramos:¿quién y/o quienes pueden pegarme a mí? ¿ a quién puedo pegar yo? ¿ qué consecuencias habría? ¿puedo utilizar el sarcasmo con los alumnos? ¿cómo me desahogo yo si ellos pueden hacerlo a a veces a base de hostias? ¿qué es más violento: el insulto, la broma, la violencia física...?
Hay lo que hay me dirás. No me convence la respuesta. Estoy cada día más torpe. A ver si nos aclaramos.
Hace poco me dicen que el feto no es un ser humano, que como ser vivo puede matarse. Y yo que me desgañito diciendo a mis inocentes discentes que debemos respetar la fauna y flora, al pajarito y a la flor...¡no te jode!
Ahora, puedes matar un poquito hijo mío, pero un poquito nada más.
A ver si nos aclaramos, coño, que esto se está poniendo muy mal.
¿Qué leche mamaron estos jóvenes que tenemos ahora para opinar que, pegar a un profesor no es violencia, que peor es insultar? Y me lo dicen ahora, después de llevar más de "x" años intentando adaptarme al cambio, de convencerme que pegar un cogotazo no está bien, que es mejor el razonamiento, la paciencia...y ahora me lo dicen, cuando ya me había acostumbrado a romper el estrés, la rabia, la derrota, la angustia, la decepción... pensando ( y a veces diciendo) frases como:
-Niño/a, ¿tú has nacido hoy?
-Niño/a, ¿de dónde vienes? ¿ de las montañas?
-Niño/a, ¿ te has tomado la pastilla?
-Niño/a, piensas con el culo...
-¡Anda y me traes un par de moscas! ( y me preguntas si un par son dos o más)
...en fin. A ver si nos aclaramos.
Yo por lo pronto voy a dedicar un tiempo a buscar la respuesta a esta pregunta: ¿qué haría si un nene o una nena, me diese un guantazo?
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