miércoles, 4 de marzo de 2009

COMO ESTÁ DE ACTUALIDAD...MÁS DE LO MISMO.


Pienso que el siguiente texto apoya la postura de muchos docentes que están en contra del nuevo calendario escolar.Y es lo que digo...¡ que es de cajón!

Horarios escolares
ÁNGEL ESCALERA/aescalera@diariosur.es

Los colegios abren cada vez más temprano y cierran más tarde. Si hubiese una correlación entre el número de horas que se está en la escuela y los conocimientos que se aprenden, los niños de hoy serían los sabios del mañana. Pero me temo que no será así. En el curso recién empezado, 243 centros escolares malagueños ofrecen la jornada ampliada, es decir, que los padres pueden dejar allí a sus hijos a las siete y media de la mañana y llevárselos a las ocho de la tarde. Triste destino ser un tierno infante y pasarse más de doce horas entre el aula, el patio del recreo, el comedor y las salas de actividades extraescolares, acompañado por otros tiernos infantes que también han sido dejados en el colegio antes de que se haga de día y que no volverán a sus hogares hasta que la noche invada la ciudad. Por mucho que los profesores se esmeren, por más que la comida sea excelente y que las instalaciones deportivas y de juego sean estupendas, como la casa de uno no hay nada. La Consejería de Educación cumple con su obligación al ofrecer unos colegios que, además de enseñar a leer y escribir, se convierten en residencias para hijos de padres muy ocupados. El trabajo está detrás de todo. Cuando el papá y la mamá de la criatura desarrollan una actividad laboral que les impide ocuparse del nene, al retoño sólo le quedan dos opciones. Primera, contar con unos abuelos que cuiden de él; segunda, curtirse como un hombrecito durante una larga jornada en la escuela, junto a otros niños cuyos padres trabajan a destajo y se ven en la dura necesidad de dejarlos en el colegio antes de que el sol salga para recogerlos cuando la luna baña las calles.

En la maleta de esos escolares que pasan más tiempo con sus profesores que con sus familiares, aparte de los consabidos cuadernos, libros, lapiceros y bolígrafos, se hace obligatoria la presencia de una fotografía de sus padres. Más que nada para que los reconozcan cuando vengan a por ellos. Una fotografía de gran utilidad para evitar que el chaval, con las sombras de la noche en los cansados ojos, se equivoque y se vaya con otra familia que no es la suya.

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